Una tienda de golosinas de Villava, clave para atrapar una red de narcos
La operación culmina con 19 detenidos (18 ya en prisión) y 1.100 kilos de hachís incautados en Toledo
Diario de Noticias, , 20-01-2015pamplona – Diecinueve personas han sido detenidas, de las cuales 18 ya están en prisión, en una operación llevada a cabo por la Policía Nacional en varias comunidades autónomas, entre ellas Navarra, y con la que se da por desarticulada una de las redes “más sofisticadas, completas y eficaces” en el tráfico de hachís. Se han incautado 1.100 kilos en una vivienda de Seseña (Toledo). El alijo, proveniente de Marruecos, fue introducido en España camuflado en dos vehículos que llegaron en ferry hasta Tarifa. La organización disponía de viviendas y locales en Madrid, Toledo, Zaragoza y Navarra como infraestructura para el transporte y distribución del hachís. Uno de los principales puntos de venta del estupefaciente al menudeo era una tienda de golosinas de Villava (situada en la calle Mayor, frente al Ayuntamiento, y que sigue abierta tras su traspaso) a la que compradores y otros narcotraficantes acudían para abastecerse.
Todos los detalles de esta operación policial, denominada Energy fueron presentados ayer en Pamplona por el director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó, quien destacó que se trata de “una de las operaciones más importantes que se han hecho en los últimos meses contra el tráfico de hachís en el conjunto de España”.
La operación policial se inició en agosto de 2014 y se ha desarrollado en cuatro fases. En total, los agentes han arrestado a 19 personas, 18 de las cuales han ingresado en prisión. Son nueve personas de nacionalidad española, otros tantos ciudadanos marroquíes y una persona de origen rumano. Además del alijo de 1.100 kilogramos aprehendido en Seseña, los investigadores también se han incautado durante las cuatro fases de la operación de otros 79 kilos de hachís, ocho kilos de speed, 40.000 euros, 14 vehículos, un arma de fuego y dos armas blancas, todo ello en doce registros.
Se trata de una de las redes desarticuladas “más sofisticada, compleja y eficiente en la introducción de hachís” en España que contaba con “acceso directo a los productores y que se dedicaba al transporte de la droga con sistemas preparados para hacer compleja su detección”. Durante 2014, Policía Nacional se incautó de 125 toneladas de hachís y detuvo a más de 10.000 personas por tráfico de drogas.
introducir droga en menores El director de la Policía, que compareció junto a la delegada del Gobierno en Navarra, Carmen Alba, el jefe superior de Policía de Navarra, Daniel Rodríguez, y el máximo responsable de la investigación, Gregorio Fernández, precisó que el grupo “no dudaba en utilizar menores para camuflar los viajes desde Marruecos”. Era una organización que cubría todo el ciclo de tráfico de drogas. “No sólo traían el hachís, sino que tenían una red para otros narcotraficantes menores y distribución al por menor”, expuso Cosido, que consideró que el hecho de que uno de los puntos de distribución fuera una tienda de chucherías “muestra que hay una clara voluntad de introducir la droga cada vez en edades menores para su consumo”. En la operación, los investigadores detectaron que el responsable de la tienda de Villava la usaba presuntamente como lugar de recepción y venta de la droga a consumidores y distribuidores locales. Los agentes le sorprendieron cuando introducía 10 kilos de hachís en cajas de golosinas. Descubrieron, además, diversas cantidades de hachís en el interior de la caja registradora, junto al dinero procedente de la venta de productos legales, para distribuirlas de manera inmediata a cualquier comprador.
desmontar vehículos En lo que respecta al modo de introducir la droga en España, explicó Gregorio Fernández, inspector jefe de la Policía Nacional de Navarra y máximo responsable de esta investigación, los narcos tenían mecánicos que desmontaban vehículos y los desproveían de parte de su estructura interior para poder introducir en cada uno de ellos entre 400 y 500 kilogramos de hachís. Los vehículos cargados con la droga cruzaban el estrecho en ferrys de transporte comercial y eran conducidos por miembros de la organización que contaban con permiso de residencia o nacionalidad española, y que usaban a menores para aparentar viajes familiares. Una vez superados los controles fronterizos en Tarifa, la organización utilizaba vehículos lanzadera para escoltar a los turismos que trasladaban la droga hasta chalés de Seseña, donde los coches eran desmontados y se extraía la carga. Desde ahí la droga era ocultado de nuevo en distintos vehículos y repartido entre escalones de distribución inferiores. La organización disponía de chalés, viviendas y locales comerciales en Villanueva del Pardillo (Madrid), Seseña, Zaragoza, Pamplona, Huarte, Villava y Ucar (Navarra). – M.O.J./Agencias
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