Acribillados los tres terroristas tras 54 horas de pánico en París

Los autores de la matanza de ‘Charlie Hebdo’ fueron abatidos en una imprenta en la que se habían atrincherado al noroeste de la ciudad Otro islamista, conectado con los hermanos Kouachi, resultó muerto, así como 4 rehenes en el asalto a la tienda judía donde fueron retenidos

El Mundo, R. MENESES P. R. SUANZES PARÍS ENVIADOS ESPECIALES , 10-01-2015

La tragedia empezó con sangre inocente el miércoles y terminó con otro baño de sangre inocente el viernes. Tras 54 horas de angustia y miedo, tres terroristas fueron abatidos ayer por la policía en dos operaciones, prácticamente simultáneas, en París y sus alrededores.

Los hermanos Said y Chérif Kouachi, en una imprenta en la localidad de Dammartin-en-Goël. Amedi Coulibaly, en una tienda judía elegida deliberadamente y situada en el barrio de Porte de Vincennes.

Tras una tarde llena de ansiedad y rumores todo acabó de golpe, con precisión quirúrgica y tras la luz verde de Hollande. Pero el balance final fue desolador, con cuatro rehenes muertos y varios heridos.

El peor atentado en Francia en décadas ha dejado 12 víctimas mortales en el primer ataque a Charlie Hebdo. Una policía más fallecida el jueves en el sur de la capital. Los cuatro rehenes en la tienda de barrio. Y al menos 12 heridos, cinco de ellos de gravedad. Quedan además numerosas incógnitas que tendrán que ser despejadas en las próximas semanas, empezando por cómo puede ser que tres sujetos, bien conocidos por las fuerzas antiterroristas, pudieran conseguir armas y preparación necesaria para algo así.

Francia se durmió anoche todavía en shock. Después de dos días a la fuga por el norte del país, y de robar varios coches y atracar una gasolinera, los hermanos Kouachi fueron acorralados en una zona industrial, a pocos kilómetros al noroeste de donde cometieron su crimen. Apenas unas horas después, Coulibaly, asediado, entraba a tiros en una tienda kosher. Inmediatamente, ambas localizaciones fueron rodeadas por cientos de agentes de la policía, la Gendarmería y las fuerzas especiales. Y comenzaron las negociaciones.

Fueron momentos de enorme desconcierto en París. Los alrededores del Elíseo fueron bloqueados. El acceso en metro y por la superficie a Porte de Vincennes, cortado. La Plaza de Trocadero, junto a la Torre Eiffel, fue evacuada por una falsa alarma. Y las tiendas de la normalmente bulliciosa Rue des Rosiers, en el corazón del Marais, el barrio judío, fueron cerradas por la policía ante el miedo a un nuevo ataque antisemita.

La tarde del viernes 9 de enero será recordada por los muertos y por traer al corazón de Europa una nueva forma de entender la práctica del terrorismo. Los ataques, la huida, fueron grabados, fotografiados y difundidos por testigos. Y ayer, durante el secuestro, los sospechosos, hasta hace poco simples aficionados al rap y al hachís, a los vídeos de internet y a los mensajes yihadistas, dedicaron parte de su tiempo a hablar con medios para vender su discurso.

La cadena BFMTV informó de que a lo largo de todo el día había mantenido contacto con los dos escenarios. Primero, llamando al teléfono fijo de la imprenta y contactando con un Chérif Kouachi tranquilo que, con voz sosegada, pese a saberse rodeado de cientos de agentes al borde de una intervención, aseguró que él y su hermano eran «los defensores del Profeta, enviados por Al Qaeda en Yemen» y que había sido «formado y financiado por Anwar Al Awlaki», muerto en 2011 tras un ataque con drones de Estados Unidos.

Por la tarde, el propio Coulibaly fue el que se puso en contacto con la BFMTV, según la cadena, y afirmó actuar en nombre del Estado Islámico y estar coordinado con los hermanos: «Ellos en Charlie Hebdo, para mí los policías».

Horas antes, el Ministerio del Interior ya había hecho saber que Coulibaly era el principal sospechoso de haber asesinado a una policía municipal el jueves en el sur de la ciudad. Y que formaba parte del círculo de conocidos de los hermanos, e incluso podría ser miembro de una «célula familiar».

La secuencia exacta de los hechos, de prácticamente todos ellos, es todavía una incógnita. El primer ministro, Manuel Valls, aseguró anoche en televisión que François Hollande fue el que dio la doble orden de asalto. «Lo decidió el presidente conmigo, con el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, y con la ministra de Justicia, Christiane Taubira.

Eso sí, la Gendarmería tiene que aclarar todavía si Coulibaly formó parte de los ataques a la revista, como parece afirmar. Queda por establecer el paradero de Hayat Boumeddiene, presuntamente su pareja sentimental, y en busca y captura. Hay que descubrir si de verdad los tres terroristas tenían lazos auténticos con Al Qaeda o el Estado Islámico, si actuaron a sus órdenes o si contaban con más apoyo.

Igualmente, queda por saber qué ocurrió con un trabajador de la imprenta, quizás el propio dueño, que durante horas pareció ser rehén de los hermanos Kouachi, pero que según informaron varios medios, habría estado oculto en el establecimiento informando a la policía con su teléfono móvil.

Por otra parte, el fiscal de París, François Molins, señaló anoche que todos los indicios apuntan a que los cuatro rehenes muertos en el comercio kosher de Porte de Vincennes fallecieron al menos dos horas antes de que el cuerpo de élite de la policía irrumpieran en el local. Tras abatir a Coulibaly, los agentes hallaron una quincena de bastones de explosivos y un dispositivo de detonación preparado.

En espera de que se haga la autopsia a los cuatro rehenes muertos, la hipótesis manejada es que fueron asesinados por el terrorista antes de la operación policial.

Las líneas de metro y tranvía que confluyen en la parada de Porte de Vincennes, muy cercana al lugar, fueron inmediatamente cortadas y todos los viandantes que paseaban, evacuados. Los vecinos, que fueron confinados en sus casas, se asomaban curiosos a las ventanas mientras un helicóptero sobrevolaba la zona. La avenida fue tomada por cientos de efectivos fuertemente armados que desembarcaron en furgones, además de camiones de bomberos y sanitarios de la Cruz Roja francesa, que llegaron a montar dos hospitales en tiendas de campaña.

«París está en estado de guerra», comentaba uno de los cientos de ciudadanos atrapados en el primer cordón policial de la Plaza de la Nación. «Esto no ha hecho más que comenzar», acotaba otro.

Coulibaly , que dijo obedecer al califa Abu Bakr al Bagdadi, líder de IS en Siria e Irak, fue condenado a cinco años de prisión por intentar ayudar a escapar al islamista Smain Ait Belkacem, un ex miembro del argelino Grupo Islámico Armado.

De acuerdo con lo señalado anoche por el fiscal de París, hay cinco personas detenidas vinculadas a esta investigación.

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