Respeto al islam

El Mundo, , 16-01-2015

Sr. Director:
Para más de 1,5 millones
de musulmanes,
el honor del
profeta Mohammad
es un punto sensible. Es parte
de nuestra fe. Por favor, no sean
tan duros con el bisturí de la libertad
de expresión, y no se
burlen del profeta. Sé que me
quieren recordar que, «otros
grupos no matan cuando se burlan
de (insertad aquí vuestra figura
sacrosanta)», o que «las leyes de libertad de expresión están
ahí precisamente para proteger el discurso ofensivo». Muy bien, estos
son los lugares comunes.
Ahora vamos a considerar los matices. Son en gran medida nuestros
códigos sociales –no legales– los que nos previenen de hurgar
en puntos sensibles. Cuando Snickers lanzó un anuncio para la Super
Bowl de 2007 que mostraba a dos heterosexuales besándose
accidentalmente, se consideró que era homófobo y fue retirado. Nadie
pensó que era el fin de la democracia. ¿Por qué no pueden los
musulmanes pedir que se ponga fin al material ofensivo contra el
profeta sin tener que tragar un discurso sobre la libertad de expresión?
¿Por qué se ensalza ésta sólo cuando se ridiculiza al profeta?
Este no es un intento de colocar al profeta Mahoma cualquier símbolo
islámico fuera de la crítica o el debate. Una cosa es participar
en la pluralidad de las ideas y otra tener a un ser querido señalado
de forma continua y satirizado por caricaturas repugnantes. No dejemos
que los llamados defensores de la libertad de expresión nos
hagan creer que están metiendo el dedo en el ojo de una ideología
totalitaria malvada. Mansur Ata Ilahi, vicepresidente de la Comunidad
Ahmadía del Islam. Correo electrónico.

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