La voz necesaria de los musulmanes europeos
Diario Sur, , 15-01-2015Después de los tres días de pesadilla que vivió Francia la semana pasada con 20 muertos, incluidos los tres terroristas, la prensa nos está bombardeado con artículos de opinión, entrevistas, etc. Pero aún hoy, echo de menos algo. la voz de los musulmanes en Europa. No la oficial, sino la real.
Lo ocurrido abre una gran cantidad de líneas de análisis que no hay que mezclar pero que sí hay que tener en cuenta:
1) Se ha producido un atentado contra la libertad de expresión y contra nuestro modelo de vida.
2) Es necesario matizar qué es el islam y qué diferencia existe entre la religión y el fanatismo llevado a extremos por la Yihad o grupos terroristas que matan en nombre de un dios del que se apropian para fines propios. Porque esto afecta a la convivencia con nuestros vecinos musulmanes que se ven estigmatizados constantemente, debido a una falta de información y transparencia, incluso a veces fomentada por ellos mismos por un exceso de protección contra una creciente islamofobia.
3) Este tipo de atentados, manifiesta un claro fracaso del modelo multicultural del que Francia ha sido pionero, pero muestra una enorme grieta en el proceso de integración, especialmente en jóvenes de segundas y terceras generaciones, también llamados «musulmanes europeos o híbridos». Estos parecen pendular entre su identidad europea y la étnica, intentando superar cierta disonancia cognitiva, optando por volver a un islam que sus padres o abuelos ‘olvidaron’ al llegar. Es ahí donde me voy a centrar, debido a mi trabajo de campo como antropóloga tanto en Londres como en Barcelona.
Sería interesante saber qué sienten los jóvenes musulmanes europeos y si se sienten libres de poder dar su opinión real sin verse obligados a justificar su lealtad nacional, ya que esto aviva la distinción entre un ‘nosotros’ y ‘ellos’ fruto de un sentimiento de vulnerabilidad percibido por ambas partes. Porque, aunque bien está que condenen el brutal y sanguinario asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo, ¿comparten el sentido del humor que estamos defendiendo desde Occidente? Dudo mucho que estén de acuerdo con la sátira que se hizo del profeta Mahoma. De hecho, muchos no comparten su opinión por miedo a las represalias. También se cuestionan si la muerte tiene más valor en Occidente que en Irak, Afganistán, Yemen, Nigeria, Palestina, Argelia, que son países con los que están enraizados. Dado que su origen cultural se halla ligado al islam, esta religión parece ser la mejor opción para negociar sus identidades étnicas y nacionales. No solo reconcilia algunos valores básicos inherentes a su origen cultural, sino que también les permite vivir según los principios de la democracia, la libertad de elección (incluida la religiosa) y la prosperidad de Occidente.
Aunque estos días las concentraciones en repulsa por los asesinatos de París se han sucedido a nivel global, echo de menos un diálogo interno desde el propio islam en Occidente. Me preocupa que solo se esté hablando de incrementar la seguridad en las fronteras o fuera de ellas, pero que no se recoja o fomente un ‘debate interno’ entre los jóvenes musulmanes europeos. Creo que el hecho de que no haya un liderazgo moderado que conecte con estos jóvenes, junto con otros factores, les convierte en carne de cañón de acólitos desviados o de imames delirantes, conservadores y caducos. Si no quieren que el islam sea asociado con el terrorismo y con aquellos que matan en su nombre, no pueden ampararse únicamente en un victimismo fruto de una creciente islamofobia cuando el terrorismo azota Occidente, sino que también tienen una responsabilidad de cambiar el islam desde dentro y de combatir ellos mismos este tipo de radicalismos.
Hoy escribo sin miedo, haciendo alarde de esa libertad de expresión que tanto se está reivindicando. Pero también escribo desde la indignación ¿Cómo pretendemos hablar de cohesión social con el colectivo musulmán, si ni siquiera (por ejemplo) se entiende el fenómeno global de la ‘vuelta al velo’? La globalización ha traído la diversidad religiosa y cultural y, por ello, nuevas identidades globales que luchan por resolverse, especialmente en las segundas y terceras generaciones que hace tiempo quieren ser escuchadas.
Deseo que la comunidad musulmana en Occidente encuentre su propia voz y combata cualquier atisbo de radicalismo dentro de su seno. Y animo a los gobiernos de Occidente a escucharles y tender puentes de conocimiento y trabajo mutuo real, no solo cuando sucesos terroristas precipiten la agenda política, porque entonces estarán reforzando el mensaje terrorista. El bajo nivel sociocultural, la marginalidad y los problemas identitarios, son aspectos a trabajar para evitar que discursos radicales importados desde fuera tengan calado.
(Puede haber caducado)