Condenados a más de 20 años de cárcel por el asesinato de Rogelia
Los dos jóvenes hondureños urdieron un plan criminal, según el juez, que desembocó en el robo y la muerte de la anciana
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 09-01-2015donostia – Los dos jóvenes hondureños juzgados el pasado diciembre por el asesinato de Rogelia Chivite en Donostia han sido condenados por la Audiencia de Gipuzkoa a penas de 23 años y ocho meses de prisión, el autor material de la muerte, y a 22 años y dos meses su compañero, al que considera coautor de los hechos. En este crimen estuvo también implicado un menor de origen nicaragüense, condenado en otro proceso judicial, hijo de la mujer que cuidaba a la anciana y cuyas llaves utilizó para hacer las copias de las que se sirvieron para acceder a la vivienda con la intención de robar en la tarde del 10 de octubre de 2012.
El tribunal ha considerado probado que los procesados entraron en la casa de la mujer, de 93 años, cerca de las 15.30 horas, momento en que sabían que se encontraba sola. Lo hicieron, además, cubiertos con gorros, viseras y pañuelos y con las manos enfundadas, extremo por el que los jueces han aplicado a los dos acusados, que tenían 18 años cuando ocurrieron los hechos, la agravante de disfraz, según establece la sentencia del caso.
Tras registrar las habitaciones más cercanas a la entrada llegaron a la habitación de la víctima, instante en el que uno de ellos manifestó su intención de abandonar el piso, lo que no hizo porque su compañero, que portaba un cuchillo, le dijo que “estuviera tranquilo porque no iba a pasar nada”. Entonces se quedó fuera y accedieron a la habitación el menor y el que llevaba el cuchillo, quien después de que la anciana profiriera “una expresión de sorpresa”, se abalanzó sobre ella.
Le asestó una puñalada en el cuello y luego le propinó un golpe “brutal” en la cara con el que perdió la consciencia y entró en “una fase agónica”, pese a lo cual volvió a acuchillarla varias veces en el tórax (se halló su ADN en la mano derecha de la mujer). Mientras se producía el ataque, el menor entregó al otro imputado las joyas que habían robado y este las guardó en una mochila. Consumado el crimen, los tres abandonaron juntos la vivienda y escondieron lo robado joyas, un joyero vacío, un monedero y una cartera con 75 euros y la documentación de la víctima en el parque de Nazaret.
plan criminal Al día siguiente vendieron varios anillos y sortijas en sendos establecimientos, por los que obtuvieron 825 euros, y el 19 de octubre volvieron a uno de esos comercios, donde les compraron una cadena y cuatro colgantes de oro por 620 euros. Los magistrados señalan en su fallo que este suceso fue el resultado de un “plan criminal”, cuyo “diseño” quedó recogido en los whatsapp que intercambiaron los imputados entre el 7 y el 10 de octubre para robar.
“Saben que dentro de lo previsible se encuentra que la mujer (…), si percibe su presencia en la morada, vaya a oponerse a lo pretendido o intente neutralizarlo postulando voz en grito la ayuda de los vecinos y que, en tal caso, pueda utilizarse en cuchillo para compeler y/o agredir a la víctima. No tiene otra función plausible el cuchillo en el plan proyectado (…). Una vez dentro de la vivienda, lo previsible y factible se convirtió en realidad”, destacan. Recalcan también que se produjo una coautoría porque existió “una ideación común” y, además, el joven que no entró en la habitación, “permaneció, por un parte, impasible mientras la víctimas era brutalmente asesinada y, por otra, sumamente activo en la recogida de las joyas y dinero que sus correligionarios le entregaban mientras mataban” a la anciana.
Les acusa de asesinato, entre otras razones, porque impidieron “cualquier opción de defensa” por parte de la víctima y se aseguraron de que se produjera “el resultado letal pretendido”. A ambos los condena a cuatro años y ocho meses de cárcel por un delito de robo con violencia. Por el de asesinato, impone al autor material 19 años y, a su cómplice, 17 y seis meses. Al tercer implicado, menor cuando ocurrieron los hechos, le fue impuesta una medida de siete años y medio de internamiento en régimen cerrado y tres meses más de libertad vigilada. – Efe
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