Sangre, temor y lágrimas
La Vanguardia, , 09-01-2015Lea la versión en catalán
De nuevo, las calles de París vieron con horror como un ciudadano, en este caso una policía municipal, era víctima del fanatismo islamista. No habían pasado ni veinticuatro horas de la masacre en la redacción de Charlie Hebdo cuando en la puerta de Châtillon de París una agente murió por los disparos de un hombre fuertemente armado. Un nuevo drama , aunque se desconoce si con alguna conexión con el del día anterior. En cualquier caso, el gran despliegue policial en Francia para detener a los hermanos Kouachi, presuntos autores del crimen múltiple en la revista satírica, ha permitido localizarlos en el departamento de Oise, en el norte del país. Se sabe que son de origen argelino, criados en un centro de acogida, y que uno de ellos había sido juzgado hace diez años por pertenecer a una célula de captación de yihadistas. Estaba siendo seguido, pero los servicios de información no pudieron frustrar el atentado.>
Sangre, temor y lágrimas han caracterizado las últimas horas en Francia. Ha habido ataques indiscriminados a centros islámicos junto a condenas contundentes de los líderes musulmanes. El diario francés Le Figaro tituló ayer en su portada “La libertad asesinada”. Libertad y asesinato, dos palabras que no están hechas para ir juntas, hasta el punto de que podría decirse que son antónimas. En su editorial, el citado Le Figaro resaltaba que estamos ante la guerra del fanatismo islamista contra Occidente, Europa y los valores de la democracia. Ciertamente, el asalto a Charlie Hebdo es un ataque a un modo de vida, a unos valores, a una civilización. Y nada de eso es negociable. Por ello, más que nunca, resulta necesaria la unidad de los demócratas, el rearme moral de la sociedad y la fe en la fortaleza de las instituciones. Sin ser pusilánimes.
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