El fiscal reclama prisión por una paliza racista en el metro de BCN

El adulto acusado se expone a tres años por grabar la agresión y colgarla en internet El menor que golpeó a la víctima, asiática, se enfrenta a dos años de internamiento

El Periodico, J. G. ALBALAT BARCELONA , 08-01-2015

El fiscal delegado para los delitos de odio y discriminación, Miguel Ángel Aguilar, ha pedido en su escrito de acusación tres años de cárcel para Jaume S., un joven neonazi que participó junto a los adolescentes Vladislav T. y Aleix S., ambos de 17 años, en una agresión racista a un muchacho nacido en Mongolia en un vagón del metro de Barcelona, el 28 de junio del 2014. El adulto, que está acusado de un delito contra la integridad moral y otro de provocación a la discriminación, así como de una falta de lesiones, será juzgado por la jurisdicción ordinaria y los adolescentes, por la de menores. Vladislav se enfrentan a dos años de internamiento y Alexis, a 18 meses de libertad vigilada.
En su escrito de acusación, el fiscal sostiene que Jaume S. y los dos menores, uno de ellos su hermano, accedieron sobre las 22.35 horas a la estación de plaza Universistat de la línea 1. Allí subieron en el metro. A la altura de la estación de Fabra i Puig, los acusados seleccionaron a un pasajero al ver sus «rasgos asiáticos», según la acusación. Uno de los menores, Vladislav, se acercó a la víctima y le dijo de forma despectiva «qué te pasa a ti, chino» y le exigió de malas formas que se fuese, mientras el acusado mayor de edad y su hermano se pusieron al lado para intimidarlo, «jactándose y riéndose de los actos vejatorios».
La fiscalía destaca que los tres acusados se pusieron «de común acuerdo» para «menoscabar la integridad física» de la víctima y «denigrar» su dignidad por el simple «hecho de ser de origen extranjero y el color de su piel». Seleccionaron a la víctima por «móviles racistas y xenófobos».

PUÑETAZOS / Jaume S., tal y como se había planeado, grabó cuando «de forma súbita y sumamente agresiva» Vladislav comenzó a golpear a la víctima de forma reiterada, propinándole puñetazos, sobre todo en la cara. La víctima trató de defenderse como pudo, pero la agresión no cesó hasta que usuarios del metro intervinieron y consiguieron detener la paliza. Tras su violenta acción, los agresores abandonaron el lugar. Para difundir el ataque, Jaume S. colgó el vídeo (pixelando el rostro de la víctima) en perfiles de internet en los que sale fotografiado con simbología nazi. Al tener una gran cantidad de seguidores (en Twitter, Youtube y Google +) consiguió, siempre según el fiscal para los delitos de odio y discriminación, «su objetivo de propagar y multiplicar de forma indiscriminada en internet los hechos», con el consiguiente daño moral a la víctima. El acusado Jaume S. difundía en las redes sociales mensajes en los que hacía exaltación de la violencia contra los judíos, gitanos, homosexuales e inmigrantes , «defendiendo a ultranza la supremacía de la raza aria». Tras la trascendencia mediática de la agresión, borró sus perfiles tratando de eliminar cualquier prueba de la paliza.
Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)