Aún no dominan las mezquitas en Lourdes

La Vanguardia, Twitter , 04-01-2015

Lea la versión en catalán

 

En este país, los debates sobre la inmigración y el consiguiente choque de culturas suelen generarse desde la política. A veces los lanzan plataformas xenófobas y otras, las más, los partidos centrales preocupados por no ceder espacio a esos xenófobos, con el lepenismo como modelo a evitar. Esta política, llevada al extremo en las campañas electorales, recuerda aquella estrategia de los bomberos que consiste en incendiar deliberadamente una franja de bosque para detener así el fuego principal. Al enemigo, tierra quemada.>
Que la última novela de Michel Houellebecq esté causando un revuelo importante en Francia – el diario izquierdista Libération le dedicó ayer siete páginas – responde a una particularidad muy propia de la Europa más culturalizada. Esta consiste en que los incendios los crean los propios intelectuales, en especial los que están dotados de una pluma privilegiada. El caso de Houellebecq, que novela en Soumission un futuro en el que un partido islámico accede a la presidencia de la República, evoca el que tiempo atrás protagonizó Louis – Ferdinand Céline. Como se recordará, a este se le acusó – con toda razón – de haber puesto su talento al servicio del antisemitismo, mientras que a Houellebecq se le afea ahora que esté dando cobertura intelectual a la demonizada Marine Le Pen. Martin Amis en el Reino Unido y Günter Grass en Alemania son otros excelentes escritores que han montado un buen lío planteando en sus libros situaciones políticamente incorrectas.>
Volviendo al de Houellebecq, su profecía recuerda la que hace una quincena de años lanzó Pyrénées Magazine. La revista se imaginó el futuro del Pirineo a unas décadas vista a través de fotomontajes. El más logrado, y que debió de causar algún ataque de ansiedad, mostraba la muy católica Lourdes salpicada de mezquitas. Quién sabe. Hoy, la ciudad donde se apareció un día la Virgen es tan kitsch como antaño, pero a los feligreses no los convoca aún el almuecín, sino las campanas del Santuario de Nuestra Señora.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)