Los saltos en Melilla, un problema europeo que requiere sentido de Estado
El Mundo, , 01-01-2015EN LAS últimas 72 horas más de 150 inmigrantes han logrado cruzar la valla de Melilla en dos saltos organizados especialmente violentos. Uno de los choques con la Guardia Civil, que otra vez se ve impotente ante las avalanchas humanas, se saldó con dos agentes heridos, lo que vuelve a poner de relieve la frustración que supone intentar contener la presión migratoria en las condiciones materiales y legales actuales. En el último año más de 3.800 personas entraron en Ceuta y Melilla, la mayoría mediante la modalidad de los asaltos masivos, los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes se hallan absolutamente saturados, y tanto la Guardia Civil fronteriza como la Gendarmería marroquí se sienten desbordadas ante un problema que excede la capacidad de uno o dos países y que requeriría una implicación mucho más decidida por parte de Europa y del resto de la comunidad internacional.
Es inaceptable que diez meses después de la tragedia de El Tarajal, en la que 15 personas perecieron ahogadas cuando intentaban cruzar a nado el espigón ceutí, el drama de la inmigración ilegal vuelva a ser noticia. En un año se ha reforzado el perímetro fronterizo y se han logrado compromisos de inversión por parte de Bruselas, pero la sensación de que 2014 acaba prácticamente como empezó, en lo que atañe a la entrada ilegal de extranjeros, es desazonadora.
Resulta además desesperante ver cómo –ayer mismo– los partidos aprovechan un asunto tan delicado para criticarse. Claro que hacen falta más medios materiales y humanos, pero será muy difícil lograr la implicación de Bruselas y la ONU si los políticos siguen utilizando la inmigración como arma arrojadiza. Los grupos pueden diferir respecto de la legalidad de las polémicas devoluciones en caliente, que quiere aprobar el PP, pero no deben olvidarse de que estamos ante un asunto de Estado y ante un problema global.
Que la mayoría de las nuevas entradas las protagonicen exiliados de Siria prueba hasta qué punto nos encontramos ante un reto que concierne a toda la comunidad internacional. Ceuta y Melilla no son sólo fronteras españolas, sino también europeas. En 2014 casi 5.000 personas han muerto intentando entrar en la UE. Hay que actuar en los países de origen y concienciar al resto del mundo de la dimensión del problema.
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