El armador acelera los trámites para repatriar a los polizones retenidos en el puerto de Bilbao

La dueña del petrolero presenta los billetes de avión a Guinea Conacry y los salvoconductos en la Subdelegación del Gobierno

El Correo, a. cárcamo, 20-08-2014

El largo viaje de los dos polizones africanos que están retenidos en un petrolero en el puerto de Bilbao desde el jueves puede estar a un paso de terminar. El armador del barco ha pedido de manera oficial su repatriación. Y es que las gestiones de la empresa – y el hecho de que estas dos personas no hayan solicitado asilo político – parecen haber acelerado el final de una historia en la que la última palabra la tiene la el Gobierno central. Los responsables del navío, que ya disponen de los salvoconductos – resultado de las gestiones entre los responsables del barco y la Embajada guineana – y los billetes de avión para trasladarlos a su país de origen, Guinea Conacry, están a la espera de que la Subdelegación del Gobierno en Bizkaia acepte la oferta.

El presidente en Euskadi de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Javier Galparsoro, reveló ayer que la dueña del ‘Mr. Kentaurus’ ha presentado ya la documentación para que los polizones puedan volver a su país natal, y ha puesto a disposición de la Subdelegación seis billetes, dos para estos hombres y cuatro para escoltas. Por el momento, el petrolero continúa fondeado en la bocana del puerto de Bilbao tras haber terminado sus labores de carga. Con bandera de las islas Marshall, atracó para estibar 37.000 toneladas de gasolina con destino a Nueva York. «Para el armador supone una gran pérdida de dinero que el barco, ya cargado, no continúe el viaje, por lo que ha facilitado las cosas para la repatriación de los polizones», opina Galparsoro. La solución que ahora parece vislumbrarse es apoyada por el letrado, que la considera «un mal menor. Se juegan la vida, literalmente, porque si el barco sigue de puerto en puerto, sabe Dios como terminarían», lamenta.

Los dos africanos, que embarcaron ilegalmente en el puerto senegalés de Dakar, permanecen en su camarote bajo vigilancia, tal y como estipula la Ley de Navegación Marítima. Esta regulación contempla sanciones de hasta 180.000 euros a los armadores tanto por una posible evasión de los retenidos como por no declarar la presencia de polizones a bordo. Junto a ellos viajaba un joven de 15 años que ha quedado bajo tutela foral. Debido a su origen, se temió que alguno pudiera ser portador del ébola, razón por la que el buque permaneció en El Abra sin acercarse a los muelles. Solo después de que los servicios de Sanidad Exterior comprobaran que no existía riesgo se permitió que el buque arribara a puerto.

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