Desde la Avenida de Tolosa
Príncipes y princesas
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 14-08-2014Desde la Avenida de Tolosa
Príncipes y princesas
Por Adolfo Roldán – Jueves, 14 de Agosto de 2014 – Actualizado a las 06:10h
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Ayer llegó a las costas de Tarifa a bordo de una lancha neumática L.S. Hermes una bebé de cuatro a cinco meses, con fiebre, frío, hambre, la ropa empapada y los ojos enrojecidos de tanto llorar. Le acompañaban otros dos bebés, tres hombres y cinco mujeres, dos de ellas embarazadas. Los padres de la niña se habían quedado en tierra, en su lugar de origen, empujados por la multitud que también quería embarcar. La Cruz Roja de Tarifa, como carecía de identidad, le puso por nombre Princesa.
África está llena de Princesas que se mueren de hambre y de Príncipes a los que obligan a matar gente con los AK-47 kaláshnikov. Es el único pan duro de cada día que se sirve en la mesa del continente negro. Además degustan día sí, día también, enfermedades como el ébola, la malaria, el sida, la meningitis y tantas otras más que son compañeras inseparables, camaradas mortíferas y acólitos letales de sus miserables vidas. Les sobresaltan con guerras, violaciones, mutilaciones, secuestros, sed, frío, dolor e ignorancia. Las princesas y príncipes de África amanecen a diario en medio de pesadillas, de angustias y zozobras.
En los últimos dos días más de 1.100 subsaharianos han cruzado el estrecho en un centenar de botes, algunos como las balsas-juguete con las que juegan los niños en las piscinas de sus aitas. Ya en tierra se les envuelve con toallas rojas, se les traslada a algún centro asistencial, y tal vez con suerte se les distribuye por las diversas autonomías. A veces se encuentran con otros inmigrantes, que han preferido saltar la valla a morir en el mar. En sus manos hay cortes, algunos han perdido los dedos, pero todos llevan cicatrices muy profundas en el alma, que no olvidarán jamás. Lo angustioso es que si llegan a Euskal Herria, antes de que el miedo se torne en esperanza, puedan encontrar a algún regidor que denuncie su calculada intención de aprovecharse de los servicios sociales municipales. Es evidente que el viaje en patera tenía ese diabólico fin.
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