Mesa de Redacción

Hitler

Diario de noticias de Gipuzkoa, Por Adolfo Roldán, 10-08-2014

Suscribo todas las críticas políticas que han emitido estos días numerosas voces, entre ellas la de Xabier Agirre, presidente del ABB del PNV y la de los alcaldes Juan Karlos Izagirre e Ibon Areso contra el primer edil de Gasteiz, Javier Maroto, quien ha acusado repetidamente a marroquíes y argelinos de aprovecharse de forma fraudulenta de las ayudas sociales de Vitoria. En democracia no es admisible lanzar acusaciones públicas, sin pruebas contrastadas y denuncias admitidas a trámite. Esas inculpaciones son más irresponsables y dañinas cuando parten de una alto cargo de la Administración, cuya obligación es atender a toda la ciudadanía, especialmente a los más necesitados. Las ayudas institucionales deben estar reguladas, sin discriminación de origen, sexo o religión.

La crítica política es una necesidad imprescindible en el contraste de pareceres y en la confrontación ideológica. Es una premisa democrática que puede ser ácida, áspera, corrosiva, pero siempre razonada, reflexiva, respetuosa y proporcionada. La acusación de “Hitler vitoriano” quiebra la ponderación de la crítica política y falta a la moderación. Hitler fue responsable de 30 millones de muertos, de ellos seis millones de judíos, y de 400.000 esterilizaciones entre otras atrocidades.

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