PERSONAS QUE SUMAN
Tres amores en dos continentes
Elisabeth Vásquez lucha para reunir a sus dos familias en Ecuador y España
El Mundo, , 04-08-2014Fue hace apenas dos meses. Elisabeth Vásquez, ecuatoriana, todavía tiene grabado como si fuera ayer la cara de tristeza al despedirla de su hijo Eric, 16 años, al que llevaba seis años sin ver porque, claro, no había plata para viajar. Estuvieron un mes juntos. Como si no hubiera pasado el tiempo. Pero sí. «Cuando llegué casi no lo reconocía, está muy alto». Las lágrimas volaron en el aeropuerto de Quito tras 30 días «en los que traté de pasar el mayor tiempo con él». Pero había que volver, porque aquí en España Elisabeth, madre separada, tiene que cuidar de otros dos hijos, Carlos y Nicole, mellizos de nueve años. Y por ahora, con el sueldo de cinco horas a la semana como asistenta del hogar de Elisabeth, ya saben, unos pocos euros, casi no le alcanza para sobrevivir, y menos para traer a su hijo, que está «bien», porque está con familia, primos, tíos, pero ¿dónde estaría mejor que con su madre? «Ahora el padre, que estuvo muchos años sin querer saber nada, al menos nos da 200 euros al mes», dice Elisabeth, que duerme junto a sus hijos en una sola cama, en una habitación, ya no sabe ni donde poner la ropa, porque el resto de su pequeño piso de Usera está alquilado a otras personas que van y vienen, y a veces la dejan tirada, y no puede pagar todo la renta al casero. O lo tiene que poner de su bolsillo. «Y dentro de poco vendrá el colegio, los libros, el uniforme…». La tensión, el estar sola con sus hijos, «que nunca sabes, hay gente que entra a vivir y roba en los pisos», le llevó por delante los nervios y estuvo medicada un tiempo. «Afortunadamente eso ya pasó», afirma Elisabeth, que recibió ayuda psicológica del programa Redes, de la Obra Social La Caixa, que además le ayuda con la comida de sus hijos, que han estado este julio de campamento gracias al mismo programa. «Hemos hecho actividades, fiestas de cumpleaños, hemos ido a la piscina…», dicen con brillo en los ojos sus dos hijos, dos chavalines que no podrían haber disfrutado como la mayoría de niños de su edad de no ser por el plan Redes. «Aquí en casa se habrían aburrido un montón». Sigue Elisabeth: «Yo busco trabajo constantemente, pero está muy complicado; sería completamente feliz en un piso que pudiera pagar y que Eric viniera aquí y estar los cuatro, ganando un sueldo y viviendo sola con ellos… Sería la mujer más feliz del mundo, yo no pido más», termina.
(Puede haber caducado)