Huertas con un fin social

El proyecto Baratze Parkea de Iurreamendi, en Tolosa, cumple su primer año de andadura cumpliendo con creces el objetivo marcado; conseguir que las huertas sean un punto de encuentro entre diferentes colectivos sociales

Diario de noticias de Gipuzkoa, Reportaje y fotografía de Marta San Sebastián, 26-07-2014

Los usuarios de las huertas de Iurreamendi cultivan desde hace un año lechugas frescas, sabrosos tomates o hermosos calabacines. Sin embargo, el fruto más valioso es, sin duda alguna, poder recolectar los resultados de su constante trabajo. Cuatro de las 81 parcelas adjudicadas están destinadas a colectivos sociales sin afán de lucro y, según comunican desde el Ayuntamiento de Tolosa, se ha abierto de nuevo la lista de espera para los particulares que quieran “alquilar” una de las huertas.

La iniciativa Baratze Parkea, puesta en marcha hace un año tras un acuerdo de Kutxa Ekogunea, la Fundación Muñoa y el Ayuntamiento, ha cumplido un año con un balance más que positivo. Tal y como explica el concejal de Medio Ambiente, Hasier de los Ríos, el proyecto ha conseguido cumplir el objetivo social que se marcó al inicio de su andadura: “además de las huertas particulares, hay parcelas que gestionan varias asociaciones, y es una alternativa saludable y un punto de encuentro para todos ellos”.

Actualmente son cuatro las asociaciones que cultivan las parcelas de Iurreamendi: la unidad de salud mental gestionada por la Cruz Roja, la Fundación Peñascal, la Fundación Goyenetxe y la asociación de mujeres inmigrantes de Tolosaldea Kokuyo. El ganés Idriss es uno de los alumnos de soldadura de Peñascal que se encarga de cuidar sus tierras. Asegura que esta tarea le permite “tomar aire fresco” y salir de la rutina de las aulas. La profesora Vanessa Alzate lo corrobora: “para ellos supone un cambio de dinámica y muy beneficioso, porque al final el taller se convierte en un espacio cerrado que los ahoga”.

Los miembros de la unidad de salud mental de la Cruz Roja también comparten esta impresión y destacan, además, la ventaja de poder consumir verduras y hortalizas cultivadas con sus propias manos, que “tiene mucho más sabor y están más ricas”. José Luis, que aunque la huerta le queda lejos de la sede de la Cruz Roja de Larramendi, intenta no fallar a su cita semanal con la huerta, reconoce que esta actividad le produce una gran satisfacción personal: “lo pasamos muy bien, plantamos tomates, berenjenas, lechugas, acelgas… Nos entretenemos, salimos de nuestra casa y disfrutamos del aire libre”.

El proyecto Baratze Parkea se ha consolidado en los últimos meses en Gipuzkoa, con diferentes huertas colectivas en varios municipios. No obstante, según han trasladado los responsables de la iniciativa a los representantes municipales, el de Tolosa es “uno de los mejores, porque está bien estructurado y cuidado”.

En total, 33 de los huertos de Iurreamendi están gestionados por personas desempleadas y otros 42 por el resto de ciudadanos que mostraron su interés de alquilar una de las parcelas. Aunque en un principio todas fueron ocupadas y hasta se creó una lista de espera, actualmente está agotada y todo el que quiera pueden inscribirse para que cuando alguna de las parcelas se quede sin adjudicatario pueda hacer uso de ella. Los interesados pueden dirigirse al departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento, llamando al 943 697 500 o escribiendo a la dirección ingurugiro@tolosakoudala.net.

Una caseta para los usuarios

El parque de Iurreamendi tiene una extensión de 7.000m2, aproximadamente, y está orientado hacia el Sur sobre una superficie que hasta hace un año era un prado. En este parque se ha entrelazado la organización ortogonal de un entorno hortícola con el trazado curvo de un parque. Es por ello que los caminos parten la plaza que rodea la caseta habilitada a los hortelanos con formas curvas y rectilíneas dando acceso tanto a los huertos como a las zonas de encuentro.

Cerca del edificio de la residencia de ancianos se encuentra la caseta que sirve para albergar herramientas, vestuarios y los baños para los usuarios. Por otra parte, y repartidos estratégicamente, hay tres zonas de encuentro para los usuarios donde se han acondicionado pozos para el abastecimiento de agua, zonas de compostaje comunitario y diferentes elementos de mobiliario de parque.

Los precios de alquiler estipulados, rondan entre las siguientes cifras: los desempleados, cinco euros al mes; los minusválidos, diez euros, y los de más ciudadanos, quince euros al mes. Las licencias para el uso de los huertos se conceden en precario u para un periodo de un año, prorrogable hasta un máximo de cuatro años.

El objetivo del Ayuntamiento ha sido conseguir que el parque sea un punto de encuentro, ya que la iniciativa permite atraer a personas de distintas edades y características. Uno de los frutos de este enriquecedor cruce es el fomento de las relaciones intergeneracionales entre los ciudadanos de Tolosa.

Existía cierto recelo inicial por parte de los usuarios de la residencia Iurreamendi, porque creían que la zona exterior que hasta hace un año era un remanso de paz y tranquilidad se iba a ver rota por el trasiego de personas y vehículos. Sin embargo, el tiempo ha demostrado todo lo contrario. “La actividad de las huertas es relajada, no produce ruidos ni alteración para los residentes, que incluso visitan asiduamente las huertas y pasean por el entorno”, explica el concejal Hasier de los Ríos. De este modo, Baratze Parkea ha supuesto una mejora de calidad de vida para los residentes del centro Iurreamendi, porque, además de ganar un espacio atractivo y relajante, han percibido un acercamiento entre el pueblo y el centro.

Las huertas ecológicas de Iurreamendi se han convertido así en apenas un año en un espacio más que idóneo para educar a la ciudadanía en el cuidado de la salud y el medio ambiente.

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