Aitor Álava DANTZARI A RITMO DE TANGO
“Hay argentinos que se suman a nuestra cultura sin haber estado en Euskal Herria”
Deia, , 17-07-2014Buenos Aires – Aitor Álava es un emigrante contemporáneo. Salió de Zuhatza, un pueblo alavés con cuarenta caseríos y 120 habitantes, para incorporarse a la gran urbe porteña, a la que se ha adaptado “bastante bien”. Y lo ha hecho con txapela, puesto que seguramente nadie más en el mundo pueda presumir de vivir a 10.000 kilómetros de casa haciendo lo que le gusta, que no es otra cosa más que impartir clases de baile vasco, a las que ha sumado en los últimos años clases de tango y folclore argentino.
¿Qué tal país es Argentina para vivir?
- Es un país inmensamente grande y variado y eso te permite a veces perderte en su inmensidad. También es un país cercano y hay cosas en las que no se diferencia demasiado de Euskal Herria. Como a todo, hay que pillarle su medida y vivir a la velocidad a la que viven sus habitantes: rápido, lento o a trompicones, según toque.
¿Con qué idea llegó en julio de 2004? No con la de quedarse…
- Creo que había una parte de mí que sabía que podía ser un viaje solo de ida. Pero hoy día no es como la emigración de antaño, puesto que yo he vuelto cada año. Viajé con la idea de estar siete meses, hasta Navidades, pero ocurrió una historia de amor muy bonita que cristalizó felizmente y que me mantiene en Buenos Aires. Llevo ya diez años, haciendo cosas que ni pensaba, con la fortuna de trabajar y estudiar lo que me gusta y de tener la familia que tengo.
Se siente a gusto en el país.
- Euskal Herria y la familia siempre tiran, aunque también tengo eso en Buenos Aires. Todos los lugares tienen sin duda sus pros y sus contras, pero el secreto está en aprovechar con talante positivo las cosas buenas y procurar no comparar, en la medida en que esto es posible, porque si no, no se puede vivir en ningún lugar del mundo. Argentina es, sin duda, un gran país, con una cultura impresionante, con una dinámica, una oferta y unas posibilidades impresionantes. Este es un país en el que si echas una semilla a la tierra, te salen dos plantas. Tiene una capacidad tremenda de generar riqueza.
Diarios de todo el mundo comentan su situación política y económica, su inflación…
- Hay problemas que están ahí, pero el argentino ha aprendido a convivir con situaciones difíciles y superarlas. Quizás no esté tan mal como algunos piensan o dicen. Lo cierto es que creo que tiene una capacidad para estirar y alargar la cuerda que posiblemente no tenga ningún otro país en el mundo.
Se habla mucho de Argentina y de los millones de argentinos de origen vasco.
- Yo no me perdería en lo cuantitativo, prefiero lo cualitativo. Y ahí ocurren cosas que resultan realmente muy sorprendentes, muy potentes. Existen grupos de baile, se organizan charlas, cursos, talleres, clases de euskera, exposiciones, todos ellos en clave vasca. Yo soy dantzari y puedo hablar del esfuerzo en ese campo, pero, por ejemplo, las clases y los grupos de euskera son como para quitarse el sombrero. Mi propia mujer es porteña y profesora de euskera y veo desde casa la gran labor que realizan. Hay argentinos, descendientes de vascos y no, que se incorporan de hecho a nuestra cultura y suman a ella, aun sin haber estado nunca en Euskal Herria. Eso impacta.
Usted imparte clases de dantza en un colegio a alumnos argentinos.
- Doy clases en el colegio Euskal Echea, en sus sedes de Llavallol y en la capital federal. En el primero, a niños y niñas de cuarto y quinto grado, doy danzas vascas y tango. También tango, porque desde hace tres años sigo en Buenos Aires estudios de profesorado en danzas folclóricas argentinas. En cuarto y quinto grado forman parte de la currícula escolar. También imparto un taller extracurricular a los de secundario que así lo desean; y en la capital federal enseño en séptimo grado y en segundo de Secundaria. Tengo, grosso modo, medio millar de alumnos en Llavallol y en Buenos Aires, unos 75.
Alumnos argentinos a secas, que acuden a este colegio de fundación vasca.
- Sí, entre ellos habrá el porcentaje normal de apellidos vascos que existe en el país. Cada año, en octubre, todo el colegio participa en la Fiesta Vasca de la institución, con un millar de alumnos ataviados con traje vasco, que bailan cinco o seis bailes seguidos, con la ikurriña y la bandera nacional argentina presentes.
Es fundador del Ekin Dantzari Taldea, adscrito a Eusketxe de Buenos Aires.
- Sí, somos un grupo que goza de autonomía, pero vinculado a Eusko Kultur Etxea – Casa de la Cultura Vasca de la capital federal. Impartimos clases y talleres de dantza y realizamos actividades de cultura vasca en general.
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