Mesa de Redacción

Cuidado con la fiera

Deia, Por J. C. Ibarra, 15-07-2014

es peligroso alimentar a la fiera, y lo hacemos a diario sin darnos casi cuenta. La fiera, en forma de movimientos políticos xenófobos y ultraderechistas, va ganando terreno en muchos países de Europa, y nosotros no estamos vacunados contra esa plaga. No somos genéticamente menos racistas que el resto de los europeos; no somos por naturaleza más tolerantes con el que viene de fuera, por mucho que nos guste decir, y digamos, que los vascos también hemos tenido que emigrar y que por ello entendemos mejor a quienes llegan a nuestro país. Si nos pinchan, si nos sumergen en el caldo de cultivo apropiado, acabamos mirando con recelo al diferente; si nos siguen pinchando, si nos dan los argumentos precisos, acabaremos odiándolos, y la fiera se instalará entre nosotros. A la fiera se le empieza alimentando con inocentes bocados y acaba comiendo la mano, el brazo y hasta la cabeza de quien la alimenta. Se la alimenta inocentemente (¿o no?) elevando a categoría de gran noticia las ayudas sociales que han recibido un yihadista o un traficante, sin tener en cuenta (¿o sí?) el peligro cierto de la generalización: perceptor de ayuda social = inmigrante = defraudador = delincuente = indeseable. Sí, es cierto, se dan este tipo de fraudes, y también lo es que esto crea un gran malestar en el ciudadano de a pie, pero es exigible un ejercicio de responsabilidad en los creadores de opinión para no dar a esos casos la categoría de alarma social.

jcibarra@deia.com

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