El ‘rey de los gitanos’ resucita
El Teatro La Latina acoge ‘Eterno Camarón. Vida y música’ hasta el día 27
El Mundo, , 05-07-2014José Monge Cruz ha resucitado para reaparecer en el escenario como persona, como padre y como amigo, dejando a un lado al artista Camarón. Su familia le rinde homenaje en la obra Eterno Camarón. Vida y Música, donde su hijo Luis acompaña con la guitarra y su hija Gema interpreta a su madre.
En el Teatro La Latina se muestra la vida de José, un gitano que soñaba con ser torero pero que acabó siendo «el Dios del flamenco», como le define su compañero de cante Raimundo Amador.
Ahondar en la personalidad de Camarón es el objetivo de esta obra, en la que la piedra angular es una biografía proporcionada por la propia familia y que cuenta con la aprobación de la viuda del cantaor, Dolores La Chispa.
Gracias a ello, el espectador puede acercarse al alma de Camarón, donde su duende flamenco compartía espacio con su familia, cimientos fundamentales de su vida. Sus hijos fueron su devoción y no ocultaba su pasión por ellos. Una fotografía inédita que aparece en la obra refleja ese carácter; Luis, el hijo mayor de Camarón, aparece con su nueva moto de gasolina que le ha regalado su padre a pesar de ser un niño. «Todo para mis hijos», respondía el cantaor cuando le reprochaban semejantes regalos.
El tributo a su persona llega 12 años después de su muerte, pero de haber sido realizado en vida, posiblemente Camarón no lo hubiera visto. La bailaora Manuela Carrasco recuerda que «nunca se valoró a sí mismo». La humildad y sencillez del gaditano era tal que, a pesar de ser el más grande, sentía pánico cada vez que iba a actuar.
La personalidad de Camarón le alejaba de la egolatría de los artistas comunes, reafirmándole como el rey del flamenco y de los gitanos, un orgullo que traspasa razas y culturas. El cantaor caló en los corazones de aquellos que escucharon con inocentes oídos los quejíos del nuevo flamenco.
Sin embargo, nunca fue consciente de ello, y prefería seguir con su vieja guitarra, su cafelito y con sus verdaderos amigos. El tiempo demostró que pecó de confiado con algunas personas, pero los que hoy día siguen queriéndole insisten en su buen corazón y en la pura amistad que Camarón ofrecía desinteresadamente.
Su muerte destapó las envidias enmascaradas de diversos compañeros, pero dañó aún más a una familia que perdió el norte. La Chispa se encontró de repente sumida en una depresión que le ahogaba el corazón. Seis meses duros en los que sus ganas de vivir se apagaban a la vez que su pelo caía por la tristeza.
El hijo mayor del artista, Luis, todavía no ha superado el golpe y guarda muy adentro un dolor que le aprisiona. Los rumores sobre una muerte provocada por las drogas han herido a la familia Monge, y su propia hija, Gema, recalca lo falaz de esas afirmaciones.
Todos ellos viven admirando a ese hombre que, además de artista, era buen padre. «El mejor», añadirían corriendo sus allegados.
La necesidad de conocer esta faceta del artista ha dado lugar a Eterno Camarón. Vida y Música. Se volvía casi obligatorio descubrir al humilde José Monge que no se creía diferente y a quien se le impuso una máscara de estrella que impedía ver el sonrojo del verdadero genio que le provocaban los halagos.
Como recuerda Raimundo Amador, el gaditano se encendía de vergüenza cada vez que alababan sus cualidades como músico.Su sencillo corazón no le permitía sentirse superior a los demás; solamente era un gitano más que respetaba y se hacía respetar sin darse cuenta. Quizá algo maniático con sus cosas, tal vez no fuera comprensible que guardara tinajas llenas de monedas de 20 duros, pero seguía siendo simplemente él.
Y simplemente él es el motivo de este homenaje hecho teatro; su familia le devuelve todo el cariño que un día recibieron de él.
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