Las dos Alabamas

El reto en lugares emblemáticos como Birmingham, sigue siendo lograr la igualdad real

Diario de noticias de Alava, , 07-07-2014

birmingham (EEUU) – ”Todavía estamos segregados”, dice Tomika Elsten, de 47 años, con maquillaje impecable y perfume firme, al llegar con su familia a la misa dominical en la iglesia de Birmingham (Alabama) que sufrió hace medio siglo uno de los atentados racistas más siniestros durante la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. La muerte de cuatro niñas negras en esta iglesia baptista de Alabama y el posterior asesinato del presidente John F. Kennedy en Texas fueron el detonante definitivo para que Washington aprobara en 1964 la ley de Derechos Civiles que prohibió la segregación racial.

“Somos una iglesia predominantemente negra en vez de multicultural como intentamos que sea”, lamenta Tomika, que alega que las leyes de los años 1960 conllevaron una igualdad sobre el papel, pero todavía queda un largo trecho para conseguirla en su vida real de afroamericana nacida y crecida en Alabama. Lo mismo opina Armond Bragg, de 70 años. “Tenemos todavía problemas, por ejemplo, con el empleo; no hemos conseguido situar a los suficientes ejecutivos negros en las grandes corporaciones ni en los puestos de gobierno”. Por cada 100 dólares que cobra un hombre blanco estadounidense, un varón afroamericano cobra 79 y una mujer negra 67, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

En muchas aulas no sólo se mantiene la presencia de grupos étnicos en desproporción respecto a otros, sino que un estudio de este año de la Universidad de California alerta de los altos niveles de abandono escolar entre hispanos y afroamericanos. “Aquí los distritos escolares van por territorio. Si tienes el dinero vives en esta área y vas a esta escuela; si no tienes dinero, tienes que ir a otro colegio”, subraya Bernard Simelton, un afroamericano de 60 años que preside en Alabama la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP).

Los hombres afroamericanos tienen seis veces más probabilidades de ser encarcelados que los blancos y 2,5 veces más que los latinos, según calculan los activistas de Sentencing Project.

Lo cierto es que un 13 % de la población estadounidense es negra, pero esta etnia carga con índices de presencia en las celdas y en los corredores de la muerte mucho mayores. “Una de las causas es la falta de acceso a una buena representación legal”, asegura el presidente de NAACP. – D.B.

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