Otra oportunidad para Amadou
llegó a estella hace 18 meses, tras una estancia anterior, para ser intervenido de su problema de pies equinovaros y utilizar una técnica novedosa
Diario de Noticias, , 25-06-2014amadou Mohamadau cumplió hace unos días 12 años en Estella – Lizarra, muy lejos de su localidad natal en Mauritania. A la ciudad del Ega llegó por primera vez en 2008 para tratarse su problema de pies equinovaros, una malformación congénita asociada a la falta de calcio durante la gestación, que hace que los afectados nazcan con los pies en punta y las plantas giradas hacia dentro, dificultando enormemente cualquier movimiento como andar.
Pudo venir gracias al apoyo de la ONG Tierra de Hombres y al compromiso de una familia que le acogió entonces y lo sigue haciendo, la que forman Boni Ros y Marta Ferrer. Tras 19 meses en Navarra, someterse a un tratamiento de yesos correctivos “y una pequeña intervención”, en noviembre de 2009 volvió a casa, en principio muy recuperado, dice Ros.
Sin embargo, a los pocos meses se vio que algo no iba bien. “Parece ser que cuando tenía 8 meses le operaron en Senegal y tiene una cicatriz enorme en los pies que le tiraba mucho y eso hizo que no saliese bien aquella intervención que le hicieron aquí. El traumatólogo de San Juan de Dios que lo trató vio un vídeo de cómo estaba y entonces organizamos un plan para que volviera”, recuerda.
Eso fue en abril de 2012, y tras su regreso a finales de ese mismo año a Estella, han pasado muchos meses de trabajo con fisioterapeutas para ganar elasticidad “hasta que dio el máximo”. Y, ya el marzo pasado, llegó la intervención, primero en el pie izquierdo, donde ahora tiene una escayola, y hace unos días en el derecho. “Es una operación bestial, prácticamente le tocaron todos los huesos, y mucho más complicada que la que le hicieron antes”. Y después le colocaron un aparato novedoso, llamado hexópodo, que se utilizaba por primera vez y que donó la firma Ortophix, que empieza ahora a comercializarlo. “Este aparato, anclado al pie, la tibia y el peroné, le va dando los ángulos exactos al pie”, explica Ros.
Eso sí, los dolores son terribles (toma más de una decena de nolotiles por jornada) y cuatro veces al día toca “realizar movimientos”. En pocas semanas esperan que se le retire el aparato y poder empezar con la rehabilitación, que se alargará quizás hasta primavera. “Ya nos han dicho que va todo muy bien, y en unos meses estará como nuevo”, pudiendo regresar a Mauritania con sus padres y sus dos hermanos.
El propio Amadou ya sabe qué es lo primero que hará: bañarse en una piscina y jugar al fútbol, su gran pasión. “Paso envidia viendo a mis compañeros, así que hago de entrenador y a veces de árbitro. Y, cuando les veo bañarse, me voy a la tele o pongo la Play”.
Aunque en Estella está muy a gusto, domina el idioma, tiene muchos amigos y ha “sacado buenas notas”, echa de menos a su familia y su tierra, donde es feliz a pesar del duro clima: hasta 54 grados de día y 0 por las noches.
detalles
Pies equinovaros. El problema de pies equinovaros no es exclusivo de los países del Tercer Mundo, aunque en Occidente se suele detectar y tratar enseguida mediante una técnica de yesos correctivos. Si no se trata, el paciente acaba apoyando la cara externa del pie al andar, y no la planta.
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