Vidas que se reconducen a bordo de un autobús escolar

Cáritas forma como monitoras de acompañante de transporte de menores a quince mujeres en riesgo de exclusión social

La Voz de Galicia, Susana Luaña , 24-06-2014

La crisis económica hace mella en el vocabulario. Cuando hace unos años se hablaba de personas en riesgo de exclusión social, el perfil era el de un transeúnte, un hombre sin hogar o una familia desestructurada. Hoy en día ya no; con un 20 % de la población en esas circunstancias, uno puede encontrarse al margen de la sociedad simplemente por ser víctima de una situación continuada de paro. Y esa triste realidad afecta cada día a más mujeres. La falta de dinero y de trabajo, las rupturas familiares que llegan a través de esas dificultades económicas, la necesidad de criar hijos en soledad sin una familia de apoyo, la inmigración y otras muchas circunstancias cada vez más habituales hoy en día provocan que haya muchas mujeres jóvenes en la cuerda floja. A veces tienen otros problemas añadidos, pero en muchos casos, un trabajo estable y remunerado reconduciría esa situación.

Cáritas es consciente de ello, y por eso la formación es clave en los programas que pone en marcha la entidad para sus usuarios. Usuarias, en este caso. A través de un convenio que Cáritas Diocesana de Santiago firmó con la fundación Pedro Barrié de la Maza, se procura dar formación a estas mujeres que no piden más que un trabajo, aunque parezca mucho pedir.

Uno de esos programas llegó a Vilagarcía. En la casa de acogida de San Cibrán se clausuró ayer un curso al que asistieron quince mujeres, la mayoría de ellas beneficiarias de los servicios de la entidad, que las formó durante dos meses como monitores acompañantes de autobús escolar y de menores, con una parte teórica que se impartió en dependencias de la oenegé y otra práctica en empresas de transportes de la comarca. En total, fueron 150 horas de formación a lo largo de los meses de mayo y junio.

Acompañadas de su monitora, Milagros Hermida, del director de Cáritas Interparroquial de Arousa, Francisco Fernández, y de personal de la entidad, las mujeres hacían balance ayer del curso en el acto de clausura. Sobre todo, valoraban la experiencia con los menores, a los que habían acompañado día a día en sus viajes de casa al cole y del cole a casa. Admitieron que los echarían de menos. «Os nenos despedíronse de nós con moito cariño – decía una alumna – ; eu aínda quedei con ganas de máis».

No dejaban de criticar el abismo que hay entre la teoría aprendida y la práctica del día día, ya que las normas no siempre se cumplen. «Un neno de seis anos levou un golpe pequeno porque non tiña cinto, xa que o autobús non o levaba, e logo tampouco había botiquín. Se eu traballo nisto, desde logo esixo que haxa botiquín», comentaba otra.

La monitora del curso les hacía ver lo importante que era conocer la normativa para luego poder exigirla. «Si tienes la suerte de trabajar, tienes que tener armas para que la legislación se cumpla», les recordaba Milagros Hermida.

Pero la tarea más difícil a la que se enfrentan estas mujeres es la que se les viene encima ahora, la de buscar trabajo. De entrada, en su período de formación elaboraron sus propios currículos que ahora Cáritas enviará a las empresas del sector. «Agardamos que todas atopedes un posto de traballo», le decía Francisco Fernández sinceramente. Y ellas también, que sueñan con reconducir sus vidas a bordo de un autobús. De casa al cole y del cole a casa, y con un pan debajo del brazo.

formación para mujeres sin recursos

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