51,5 millones de refugiados
La Voz de Galicia, , 24-06-2014Algunos avanzan ligeramente encorvados, otros arrastran los pies, pocos caminan tan estirados como pueden, pero todos tienen la misma sombra de tristeza, dolor e impotencia en los ojos. Arriesgan su vida a través del desierto o en frágiles cáscaras de nuez cruzando el Mediterráneo, impulsados por una fuerza poderosa: la desesperación. Da lo mismo el género, la edad, la raza, la confesión o la profesión, aquel que se ve obligado a abandonar su hogar deja atrás origen, raíces, tradición y seres queridos pero, sobre todo, deja su alma.
Según Acnur, más de 51 millones de personas, la mitad de ellas menores de 18 años, se han visto obligadas a abandonar sus hogares y a buscar refugio en otras zonas de sus países o más allá de sus fronteras. Desde los más veteranos, los palestinos, pasando por los afganos, somalíes, eritreos o congoleños, hasta los más recientes, aunque también expertos en el sufrimiento, los iraquíes, – tras el asalto masivo de los terroristas del EIIL ya suman más de un millón de desplazados forzosos en diez días – , todos se hacinan en campamentos humanitarios. Según la agencia europea Frontex, en el 2013 la cifra de refugiados ilegales ascendió a 107.000 frente a los 75.000 de 2012, siendo 25.000 de ellos sirios.
Las guerras producen beneficios económicos y poder territorial; los muertos, heridos y refugiados son «daños colaterales», un coste que a pocos importa hasta que reclaman ayuda en nuestra puerta. Trabajar para solucionar los conflictos puede ser lento y frustrante, como siempre lo es invertir en el futuro, pero, es la única manera de acabar con la crisis humanitaria de los refugiados y la inmigración ilegal.
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