Hombres jóvenes, solteros y creyentes
La fe musulmana y el choque cultural dificultan la integración de la comunidad paquistaní en los usos y costumbres de su localidad adoptiva
Diario Vasco, , 22-06-2014Hombres jóvenes en su gran mayoría solteros constituyen el grueso del colectivo paquistaní que acude al centro EPA de Arrasate. No más de una veintena de estos 80 paquistaníes están casados, según señalaba Imanol Rojo.
Su confesión musulmana y sus tradiciones sociales y culturales chocan en muchos aspectos con la sociedad occidental. Y una de las consecuencias más inmediatas es que no hay ni una sola mujer paquistaní matriculada en la EPA de Arrasate. Evidentemente, la compañía de barrileros paquistaníes es exclusivamente masculina.
Imanol Rojo explicaba que los musulmanes paquistaníes son muy reacios a mostrar a sus mujeres en público, hasta el extremo de que «no te enseñan ni sus fotografías». Este celo llega hasta el punto de que paquistaníes que comparten amistad «en muchos casos no conocen a las esposas de sus amigos».
Las reuniones sociales entre matrimonios son por tanto prácticamente inexistentes, y la integración de este colectivo en una sociedad tan secular como la arrasatearra, «es muy difícil» aseguraba Rojo.
Sus creencias religiosas y culturales y sus limitados recursos económicos chocan frontalmente con un estilo de vida que alienta el alterne, el consumo del alcohol y las relaciones ‘prohibidas’ entre personas de distinto sexo.
Su religión les prohibe beber alcohol, aunque «algunos lo hacen a escondidas de su comunidad». Relacionarse con mujeres no tiene objeto para ellos «porque todos se casan en matrimonios concertados por sus familias». Si hay algo escandaloso para un paquistaní creyente «es descubrir a una pareja de adolescentes besuqueándose. Para ellos es algo impensable» apuntaba Rojo. «A pesar de vivir a aquí, casan a sus hijos en Paquistán».
Así que los ‘sanjuanes’, además de una festividad pagana, les resulte también irreverente debido a su componente de consumo de alcohol, baile, nocturnidad… «Salir de noche en Paquistán es muy inusual fuera de las ciudades debido a la inseguridad».
Pero aquí salir de noche no entraña tantos riesgo, y los paquistaníes menos observantes de la religión lo hacen habitualmente por Mondragón.
Los tabúes en torno a la presencia pública de las mujeres también parecen resquebrajarse con la presencia de 7 mujeres – 2 paquistaníes, 2 saharauis, 3 marroquíes y 1 senegalesa – entre los 23 alumnos de una clase del centro EPA de Aretxabaleta. Como decía Imanol Rojo, también ellas necesitan adquirir habilidades para desenvolverse en la lengua: asistir a reuniones escolares, llevar a los niños al médico, realizar compras…». Además, «ellas son siempre más maduras y aprenden más rápido». Quizá demasiado rápido para algunos maridos paquistaníes chapados a la antigua.
Respecto de su situación económica, los medios de vida de los paquistaníes matriculados en la EPA es un misterio. Las ayudas económicas y los beneficios sociales que perciben suscitan maledicencias y rumores infundados que en muchos casos se traducen en brotes de xenofobia.
La Administración, con su absoluta opacidad en esta materia, favorece la propagación de leyendas urbanas que afirman que estos inmigrantes reciben vivienda y subsidios mientras los autóctonos que atraviesan graves apuros económicos no reciben tantas ayudas.
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