EE.UU. quiere frenar en origen la avalancha de niños emigrantes

El vicepresidente Biden intenta lograr un compromiso en Centroamérica a cambio de contrapartidas económicas

La Voz de Galicia, victoria toro, 21-06-2014

El último recurso de Barack Obama para apagar los fuegos más graves ha sido siempre recurrir a su vicepresidente, Joe Biden. Por eso, que lo haya enviado a Centroamérica para intentar detener la avalancha de los niños inmigrantes que llegan solos a EE.UU. da una idea de la gravedad que adquirió para él el problema.

Biden, que estaba haciendo una gira por Latinoamérica, incluyó ayer una parada no prevista en Guatemala, donde se reunió con el presidente de este país y con el de El Salvador, así como con enviados de Honduras y de México. El objetivo es frenar la llegada de los niños en sus países de origen. El argumento para lograrlo, un significativo incremento del apoyo económico a la región.

Las alarmas saltaron en EE.UU. cuando la secretaría de Seguridad Interior hizo público que desde hace unos meses se está produciendo una oleada masiva de niños que entran solos y sin documentos en el país. La mayoría de ellos, según esta fuente, proceden de Centroamérica. Según los datos del gobierno norteamericano, desde octubre hasta mayo, 47.000 menores en estas condiciones han atravesado su frontera. Y de ellos, 34.611 procedían de solo tres países: Guatemala, Honduras y El Salvador.

La situación ha provocado una emergencia en la frontera de Texas, por donde cruzan la mayoría desde México, porque las autoridades estadounidenses no tenían capacidad para albergarlos a todos. Algunas asociaciones de protección de la infancia denunciaron que los menores eran enviados a centros de detención de adultos o que su alimentación y cuidados médicos eran insuficientes. El secretario de Seguridad Nacional anunció que abriría una investigación para estudiar las denuncias y el Congreso aprobó el jueves un aumento del presupuesto para el departamento de Salud de 2.280 millones de dólares que se destinarán precisamente a los niños que entran de esa forma en EE.UU. y que se calcula que llegarán a los 130.000 en los próximos años.

La ayuda económica puede funcionar porque los expertos aseguran que son dos razones, la pobreza y la inseguridad, las que empujan a los niños a cruzar la frontera, y a sus familias, a enviarlos de esa forma al país del norte. Según Unicef, trece de cada veinte niños centroamericanos viven en situación de pobreza y casi la mitad de ellos, más de seis millones de menores, en condiciones de pobreza extrema.

Sin embargo, hay más razones que la penuria detrás del fenómeno. Según DPA, el embajador de El Salvador ante EE.UU., Rubén Zamora, aseguró que el deseo de reunificación familiar es otro de los motivos que empuja a los niños a emigrar ilegalmente. «Como no tienen opción legal para la reunificación, las familias eligen la alternativa más arriesgada», aseguró. Otras causas que han contribuido a la avalancha de niños son, según el embajador, «la sofisticación del tráfico de personas, que ve a los niños como un nicho de mercado, y una actividad criminal creciente en Centroamérica.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)