CARLOS FRESNEDA LONDRES CORRESPONSAL

Assange pide el fin de «todos los bloqueos»

Londres gasta más de ocho millones en vigilar al periodista durante sus dos años de encierro

El Mundo, , 20-06-2014

Tres policías vigilan día y noche el edificio de ladrillo visto que alberga la embajada ecuatoriana en Londres, en el barrio bien de Knightsbridge. Un bobby se sitúa a la altura del balcón en el que ocasionalmente aparece Julian Assange, y otros dos se encargan de la entrada principal y de las escaleras, interrogando y examinando a fondo a todo aquel que entra y sale de la embajada.

El dispositivo de seguridad cuesta al día 11.200 euros, que sumados durante los dos años que lleva encerrado Assange se elevan a más de ocho millones de euros. Suficientes para mantener a 335 bobbies al año. La vigilancia se refuerza en días como el de ayer, en que se celebraba una de tantas vigilias pidiendo la liberación de Assange.

Pero el líder de WikiLeaks decidió esta vez no salir al balcón y prefirió ejercitar su español por videoconferencia con el ministro de Exteriores ecuatoriano, Ricardo Patiño, que le extendió la invitación a quedarse todo el tiempo que quiera: «Es nuestra obligación proteger los derechos humanos». En su segundo idioma, todo un detalle con sus anfitriones, Assange pidió «el final de todos los bloqueos», empezando por el que le retiene en Londres y extendido a la investigación sobre WikiLeaks por parte de la Fiscalía de EEUU. Patiño hizo suyas sus palabras: pidió el fin del «bloqueo» a Cuba, y denunció de paso el «clamoroso silencio» de los medios que «usaron la información exclusiva de Assange, ganaron prestigio y luego se distanciaron».

Assange expresó su esperanza en la nueva ofensiva legal para lograr la retirada de los cargos por violación y agresión sexual en Suecia, aunque aseguró que la verdadera prueba de fuego será «la postura del Gobierno británico ante una posible extradición a EEUU». «WikiLeaks sigue siendo relevante», aseguró el australiano, que en tres semanas cumplirá los 43 y previsiblemente en cautiverio. Assange adelantó personalmente el contenido de la última filtración difundida en su web: el borrador secreto del «anexo» del TISA (el Acuerdo de Comercio en Servicios) que afecta a 50 países y que equivale al 68% del comercio global.

«A pesar de los fracasos en la regulación del sector financiero durante la crisis de 2008, TISA ha decidido desregular aún más los mercados globales», denuncia WikiLeaks. «Estos documentos muestran la voluntad de mantener el acuerdo en secreto incluso cinco años después de su implementación». Pero el interés informativo en la larguísima hora y media de videconferencia volvió a centrarse en el presente y futuro de Assange, que ha lanzado una nueva ofensiva legal para intentar poner fin al «cerrojazo» en la embajada, que a veces parece más bien un «hostigamiento». «Mi principal preocupación son todos esos interrogatorios a los que la policía somete a todo aquel que viene a verme», se lamentó ayer Assange. «Obviamente, para un periodista de investigación que trata con documentos sensibles, eso me crea una dificultad añadida».

«Su conexión con internet es lo que mantiene a Assange activo a pesar de todo», explica por su parte Vaughan Smith, el fundador del Frontline, uno de los pocos amigos leales que le quedan al australiano. «Ha aprendido mucho en estos dos años: es otra persona. Le gustaría salir a estirar las piernas, pero se consuela haciendo kilómetros en la cinta de correr. Su aspiración es conseguir la libertad y respirar aire fresco, pero la policía británica le tiene a raya. Están haciendo todo lo posible para apaciguar a los americanos». Lo que de verdad sigue preocupando a Assange, mucho más que las acusaciones de violación, es la investigación abierta en EEUU, y así lo ha hecho saber en el segundo aniversario de su estancia en la embajada: «Pido al titular de Justicia, Eric Holder, que retire la investigación de Seguridad Nacional contra WikiLeaks, o que dimita».

Más de 30 grupos han reclamado a Holder el cierre de la investigación, y otras 60 organizaciones han escrito al Consejo de Derechos Humanos de la ONU denunciando la situación de Assange como «una violación de los derechos más fundamentales».

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, aseguró que Assange puede permanecer en su embajada «todo el tiempo que quiera». Pero instó a los gobiernos sueco y británico a que «lleguen a un acuerdo». «La retirada de cargos en Suecia serviría para evitar lo que ha sido una distracción extrema y un ataque político», añadió Assange. «Y también serviría para centrar la atención en la investigación criminal del Departamento de Justicia (…). Entonces sabríamos cuál es la posición real del Gobierno británico en este asunto».

El fundador de WikiLeaks arremetió de paso contra el Gobierno del conservador Tony Abbott: «No se ha producido un cambio en la situación. Tristemente, el Gobierno australiano sigue siendo extremadamente cercano al de EEUU».

La representante legal de Assange, Jen Robinson, anunció por su parte que el próximo martes reclamará la retirada de la investigación en Suecia, con la presentación «de nueva y relevante información sobre el caso». Robinson aseguró que los recientes cambios en la legislación británica, para prevenir extradiciones sin cargos, benefician también a su cliente en esta nueva fase que se abre al cabo de 729 días.

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