Nunca más
Deia, , 11-06-2014EL triunfo de extremismos antieuropeos y xenófobos en las elecciones del pasado 25 – M me ha hecho pensar una vez más que el ser humano no acaba de aprender y la historia se repite demasiadas veces para su mal. Al leer en la prensa esta noticia, he recordado que, tras la I Guerra Mundial, terminado el año 18 del pasado siglo, los mandatarios de las naciones vencedoras se dijeron “Nunca más” y el presidente Wilson propuso al mundo sus Catorce Puntos, el plan que garantizaría para siempre una era de paz. Pero aquellos gobernantes no fueron consecuentes, les faltó visión y capacidad de perdón y, ciegos ellos, olvidaron ese plan allá en Versalles en una conferencia llamada de paz en la que impusieron a la vencida Alemania un duro armisticio, firmado en condiciones draconianas, que la dejó esquilmada. Esa bofetada, unida a la depresión económica que vino al mundo tras el crack de la Bolsa en Nueva York, hizo que la República de Weimar, sucesora del Imperio, no pudiera sacar al pueblo alemán de su miseria y que este pasara a buscar un salvador en Hitler, quien ganó elecciones en el 32 y al año siguiente llegó a canciller de Alemania entre el fervor entusiasta del pueblo. De aquellos polvos vinieron luego los lodos del nazismo, sus miserias y otra guerra.
Terminada esa Segunda Guerra Mundial, Europa salió a flote con el Plan Marshall y porque las naciones, antes enfrentadas, pasaron a unirse en una Comisión Europea germen de la actual UE, gracias a que sus gobernantes – Adenauer, Monnet, De Gasperi y Schuman – tuvieron grandeza de espíritu para sellar un nuevo “Nunca más” a cualquier guerra.
Ahora veo que la historia se repite. Vivimos momentos duros de una gestación de la UE entre dolores de parto producidos por viejas e históricas añoranzas y querencias de sus estados miembros y por los duros momentos de crisis en que el mundo vive. Es una situación que el ciudadano europeo medio aguanta entre evocaciones y recuerdos de tiempos pasados y una dura falta de perspectivas de futuro. Sufre porque ve que su vida es cada vez más dura y cae en la desesperación que aprovechan agoreros de males y gentes con señuelos de inmediatas y fáciles salidas. Y la gente vota sus candidaturas porque escuchan sus palabras y no acaban de ver la trampa que hay tras ellas: porque, además, está cansada de esperar y esperar salidas.
Los gobernantes de las naciones, entretanto, no han prestado atención y viven allá en las alturas de la ciudad alegre y confiada del mando,en la que priman sus propios intereses, mezcla de un simple atender a elecciones ya a las puertas, defensas a ultranza y como sea de la economía propia, visiones acotadas por fronteras, miradas al tendido mientras los corruptos meten mano en la bolsa, reuniones y palabras, muchas palabras.
Por todo eso estalló la bomba el pasado domingo y estamos asustados mientras nos preguntamos inseguros: ¿Seguirán quienes mandan en los pueblos con su actual ceguera? ¿Llegarán los malos guías a llevar a las gentes europeas a resucitar los enfrentamientos viejos? ¿Se romperá de nuevo el “Nunca más” frente a los roces y las guerras?
Para evitarlo, deberán surgir nuevos Padres de Europa de espíritu grande y visión amplia de estadistas, como aquellos fundadores de la actual Europa. Necesitamos guías y si no los hay habrá que formarlos. Habrá que tender entre instituciones y ciudadanos un puente de comunicación claro y eficaz que marque a fuego en tantas mentes olvidadizas lo grande que es superar fronteras y ser europeos.
Habrá también que educar personas recias que, superando estos momentos duros que vivimos, acepten el reto de construir la nueva convivencia entre distintos hijos de la madre Europa.* Icaro Think – Tank de Novia Salcedo Fundación
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