Juncker limitará la circulación de trabajadores para atraer a Cameron

El candidato ‘popular’ a presidir la Comisión Europea defendió lo contrario en campaña

El Mundo, JAVIER G. GALLEGO BRUSELAS CORRESPONSAL , 06-06-2014

El proceso para elegir al próximo presidente de la Comisión no está siendo tan sencillo como prometieron los candidatos durante la campaña electoral de las elecciones europeas. El representante de la fuerza más votada (el Partido Popular Europeo, PPE), Jean-Claude Juncker, se está encontrando con la fuerte oposición del primer ministro británico, David Cameron, y un grupo de países alineado con sus intereses.

Juncker, un europeísta que ha participado en la política comunitaria durante las últimas dos décadas, se ha visto obligado a hacer ciertas concesiones para convencer a Cameron de que es la mejor opción para el cargo. Según fuentes europeas, una vez alcanzado el puesto de máxima responsabilidad dentro del Ejecutivo comunitario, Juncker estaría dispuesto a limitar la libre circulación de trabajadores dentro de la UE, una medida que choca frontalmente con los planteamientos que hizo durante la campaña electoral.

La nominación del próximo presidente de la Comisión requiere de un complejo proceso en el que están involucradas dos instituciones europeas. Primero, el Consejo Europeo, es decir, los Estados miembros, deben nominar a un candidato por mayoría cualificada. Después, el Parlamento Europeo es quien aprueba o rechaza esa propuesta mediante una votación que requiere mayoría absoluta. Aunque la oposición del Reino Unido, junto a la de Hungría, Holanda y Suecia, no es suficiente para bloquear al Consejo Europeo, los líderes comunitarios están negociando para tratar de conseguir la unanimidad que tradicionalmente se ha exigido a este tipo de decisiones.
La reunión del G7 ha sido un buen momento para intercambiar posturas entre los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. Ayer el premier británico dejó claro que no apoyará el nombramiento de un candidato que no «escuche» el resultado de las elecciones y proponga reformas en el actual funcionamiento de la UE. «En dos de los países más grandes de Europa, Francia y Reino Unido, han ganado fuerzas antieuropeas. Podemos no hacer caso o captar el mensaje y actuar», recordó. Juncker cuenta con el apoyo de Angela Merkel, pero la canciller alemana ha advertido de que hay que tomar muy en serio las advertencias del Reino Unido y su posición, a puerta cerrada, es más dubitativa de lo que hace ver en público. La llave puede estar en manos del primer ministro italiano, Matteo Renzi, con peso suficiente en el Consejo para decantar la balanza hacia uno u otro lado. Ayer recordó que la persona que sea finalmente propuesta debe contar con un apoyo mayoritario de los Estados miembros y señaló que «ningún país puede imponer a un candidato, pero tampoco puede hacerlo un grupo político», en referencia al PPE.

Las fuentes que apuntan a estas concesiones que podría hacer Juncker matizan que «en ningún caso se restringiría la libertad de circulación prevista en los Tratados», pero sí se podría modificar la directiva que regula este derecho para «evitar los abusos a los sistemas de la seguridad social de los países que reciben a los trabajadores», informa Efe.

Se trataría, en definitiva, de facilitar a los Estados miembros la posibilidad de expulsar a un ciudadano comunitario si no encuentra trabajo y supone una carga para sus respectivos Estados del Bienestar. La medida, muy contraria a lo que ha defendido la actual Comisión Barroso, no sólo contentaría al Reino Unido, sino a otros países como Holanda, Bélgica e incluso Alemania que en los últimos meses han criticado el abuso que este derecho provoca sobre sus sistemas de protección social.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, es el encargado de mediar en estas negociaciones para encontrar al candidato ideal teniendo en cuenta que no sólo hace falta asegurar un consenso entre las capitales sino también garantizar un nivel suficiente de votos en la Eurocámara para dar luz verde al nombramiento. La figura de Juncker parece contar con el respaldo del principal grupo de la oposición, el S&D, después de que su líder y contrincante en la campaña, Martin Schulz, apoyara públicamente al candidato democristiano.

Pero dentro de las propias filas del PPE no ha sentado bien este giro de Juncker para asegurar su asiento. El jefe de filas saliente, Joseph Daul, arremetió ayer contra el lider británico e, indirectamente, contra este planteamiento del luxemburgués: «No aceptaremos chantajes de Cameron para resolver sus problemas internos (…) No puede usar la UE para solucionarlos», dijo.

La supuesta amenaza que Cameron lanzó la semana pasada ante sus homólogos europeos de que el Reino Unido saldrá de la UE si finalmente sale elegido Juncker quedó de alguna forma resuelta cuando ayer, en una rueda de prensa junto a Obama, aseguró que lo único que le importa es que la Comisión tenga un presidente «que tenga en cuenta el resultado de las elecciones y acepte llevar a cabo una reforma de la Unión Europea».

Cena y recena para François Hollande

¿Carpaccio de dorada con verduras y alcaparras o ensalada de alcachofas con jamón, tomate, parmesano y olivas negras? Obama, Hollande y el reducido grupo de asesores que se sentaron ayer a las 19.00 horas en un comedor privado del restaurante Le Chiberta de Guy Savoy debieron elegir rápido el menú porque, a las 21.00 horas, al presidente de la República le esperaba Vladimir Putin para una recena en el Elíseo. París está estos días en situación de máxima alerta, con la reina Isabel de Inglaterra llegada en tren desde Londres en una visita de Estado de tres días y los mandatarios de Estados Unidos y Rusia jugando al perro y el gato para que sus comitivas no se crucen por las calles de la ciudad. François Hollande se ha visto, pues, obligado a cenar dos veces en pro de la distensión, en un curioso ejercicio diplomático que evoca el fantasma de la Guerra Fría con el conflicto ucraniano como telón de fondo. El inquilino del Elíseo habrá tenido que tomar omeprazol para contentar a todos. / J. M. B.

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