El detenido por la violación de Marín rechaza realizar las pruebas de ADN
El juez decreta su ingreso en prisión a instancia del fiscal, que considera existe riesgo de fuga y podría volver a encontrarse cara a cara con la víctima
La Voz de Galicia, , 03-06-2014Pasadas las once de la mañana de ayer, un vehículo de la Policía Nacional estacionó ante los juzgados de Marín. En su interior, procedente de los calabozos de la Comisaría de Pontevedra, el treinteañero senegalés acusado de violar a una conocida este fin de semana en Marín. En el exterior del edificio, aguardaban varios allegados, entre los que se encontraba una mujer, quien, entre lágrimas, le alcanzó una prenda de vestir con la que ocultar el rostro.
Cinco horas más tarde, realizó el trayecto inverso. El juez acababa de decretar su ingreso comunicado y sin fianza en la cárcel. Esta decisión se tomó a instancia del fiscal, quien tuvo en cuenta tanto las declaraciones de la víctima, de su supuesto agresor y de, al menos, una testigo, así como los informes médicos y forenses que se aportaron a la causa. Estos confirman que la denunciante presenta pequeñas erosiones y hematomas en cara, muslos y piernas, aparentemente, compatibles con la agresión.
La víctima relató que, poco antes de las ocho de la mañana del sábado, fue abordada por el ahora detenido cuando se encontraba en una parada de autobús próxima a las galerías de la calle Sol. Añadió que, a golpes y empujones, la condujo hasta este céntrico punto del casco urbano marinense, donde, presuntamente, consumó la agresión sexual.
Instantes después, la víctima buscó refugio en un estanco cercano. Allí le habría mostrado a la propietaria las lesiones que le habían provocado, y que ayer aún eran visibles, al tiempo que le decía que la acababan de violar.
La marinense, que estaba guardando los periódicos del día en el momento en el que se le aproximó la denunciante, declaró que, al escuchar los gritos, inicialmente pensó que era una riña de pareja. En este sentido, pudo observar como la víctima, que «estaba muy nerviosa», caminaba unos metros por delante de un individuo y que, al llegar a su altura, le comunicó que acababa de ser objeto de una agresión sexual.
Frente a esta versión, el senegalés defendió desde el primer minuto que solo existieron relaciones sexuales consentidas. Fuentes de la investigación mostraron su extrañeza ante el hecho de que sostuviese que hubo un encuentro carnal y, al mismo tiempo, se haya negado, tanto ante la Policía Nacional como ante el juez instructor, a someterse a la prueba de ADN. «No deja de ser algo significativo», señalaron.
A la hora de instar la prisión provisional, el fiscal adujo una serie de circunstancias. Argumentó que existe riesgo de fuga pese a que, en principio, lleve una vida familiar estable en Marín, con mujer e hijos de corta edad. Así, puso de relieve, ya no solo su origen extranjero, sino que su permiso de residencia caduca en el 2018, que carece de trabajo, que en los últimos años ha cambiado varias veces de domicilio – la última, hace escasos meses – y que las altas penas previstas para los casos de agresión sexual – entre seis y doce años de cárcel – podrían hacer que este individuo de 37 años intente sustraerse de la acción de la Justicia.
Asimismo, el representante del ministerio público tuvo muy presente otro factor: la posibilidad de que el detenido y la víctima se encuentren cara a cara en la calle con el riesgo de que los hechos investigados pudiesen reiterarse.
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