La vida de 40 emigrantes a través de sus pertenencias

Han sido expuestas en el Museo de la Inmigración de París

Diario de noticias de Gipuzkoa, María Llort, 02-06-2014

Paris. El Museo de la Inmigración de París ha abierto una exposición en el que se recogen 250 artículos y recuerdos donados por emigrantes, que un día abandonaron su país, para instalarse en Francia. Es la historia, casi siempre desgarradora, de 40 personas que tuvieron que salir de sus casas, allá por los siglos XIX y XX, por culpa del hambre, del odio, de la persecución, o en busca de un nueva vida. Entre los artículos expuestos hay herramientas, documentos personales y objetos decorativos.

Todas las piezas han sido donadas por familiares de los protagonistas o por ellos mismos. El primero en dar el paso fue el caricaturista François Cavanna, fundador de la revista satírica Charlie Hebdo, que legó una llana que usaba su padre, Luigi, para extender el yeso cuando trabajaba como albañil en las afueras de París, adonde llegó procedente de su Italia natal.

“La historia de la migración forma parte, intrínsecamente, de la historia del país, es algo indisociable de la historia de Francia”, explica a Efe la directora del museo, Aude Pessey – Lux.

Por ello, la Galería de las Donaciones, que está abierta a nuevas aportaciones de los visitantes, ha sido renovada y ampliada este año para complementar la otra colección permanente, más centrada en la migración como fenómeno sociológico.

En el nuevo espacio, el protagonismo lo tienen los “testimonios íntimos” de personas procedentes de diversas partes del mundo, desde África, Asia y Europa, relata Pessey – Lux, .

Es el caso de Emilio Reig, un catalán nacido en 1920 en la provincia de Lleida y que se exilió a Francia en 1946, siete años después de la guerra civil. La fresadora que utilizaba en su trabajo da pie para explicar el conflicto bélico que dividió a España y la posterior dictadura franquista.

Un martillo que sobrevivió a todas las mudanzas y que simboliza los orígenes campesinos de la catalana Dolores Martí o una pequeña escultura que sirvió de amuleto a la argentina Frida Rochoczn durante su exilio por culpa de la dictadura militar de su país son otras de las piezas seleccionadas.

Hay historias de lucha, como la del maliense Sacko Fousseni, que en 2010, junto con otros 500 inmigrantes indocumentados, ocupó el mismo museo donde ahora exhibe su carné de huelguista. La música se erige como el lenguaje universal en otro de los relatos, el de la familia formada por el ruso Alexandrovitch Condratievitch Tikhomiroff, que se ganó la vida en Francia tocando la trompa en orquestas de circos, y la española María Consuelo Aguado – Magaz. La gastronomía está representada por el delantal de la chef de senegalés Rougui Dia, que tras dirigir los fogones del Petrossian, conocido por su caviar, se ocupa ahora de la cocin a de Le Vraymonde. Hay recuerdos de la periodista iraní Sarah Doraghi, que salió en 1983 de Teherán junto a sus hermanas, su tía y su abuela.

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