Le Pen recluta socios para su Tea Party europeo
La líder del Frente Nacional intenta aliarse con Wilders para crear un frente patriótico
El Mundo, , 28-05-2014Marine Le Pen se propone consolidar hoy en Bruselas un grupo parlamentario que defienda la voz de los partidos patrióticos y euroescépticos. A las 16.30 horas tiene previsto ofrecer una rueda de prensa en la Eurocámara, en la que sin duda informará de los acuerdos alcanzados durante las reuniones programadas esa mañana con los futuros integrantes de la llamada Alianza Europea para la Libertad (AEL).
«Sólo así podremos proponer enmiendas y luchar por los intereses de las naciones», había explicado el pasado 23 de octubre en Estrasburgo, durante la presentación formal de la AEL. Entonces, la enérgica rubia pasó revista a sus almas gemelas en el Continente con el objetivo de fundar eso que algunos comentaristas británicos han definido como el «Tea Party europeo». Y entre sus hipotéticos socios citó al Vlaams Belang belga, el FPÖ austriaco, la Liga Norte italiana, El Slovenská Národná Strana (SNS) eslovaco, los Demócratas de Suecia (en sueco, Sverigedemokraterna), el Partido para la Libertad (PVV) holandés e incluso el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP).
«Se trata de recuperar nuestra soberanía nacional sobre esta Unión Europea que viene a imponer sus dictados en contra de la opinión de los pueblos», explicó aquel día, llamando incluso a unirse a la causa a «cualquier partido patriótico español». ¿Quiere usted formar un grupo de extrema derecha europea?, le inquirieron. «Yo creo en la Europa de las naciones, que no se constituye de espaldas a los pueblos», respondió. «En ese sentido, somos un problema para algunos tecnócratas apegados a su poltrona, pero no un peligro para el pueblo. Nuestras ideas son diferentes, a veces divergentes, de ningún modo extremistas».
«Lo esencial es impedir los avances de la Europa federal», recordó este martes en una entrevista concedida a la emisora RMC, en la que se mostró firme en su negativa a relacionarse con formaciones como el Jobbick húngaro, el Ataka búlgaro, el Amanecer Dorado griego o el NPD germano, «con las cuales no compartimos los mismos valores».
Pero las cuentas no terminan de salirle a la líder ultra francesa. Y es que, pese a haber logrado en tres años y medio, contrarrestar en el Hexágono la demonización de la formación política que fundó su padre, Jean-Marie Le Pen, en 1972, la imagen pública del Frente Nacional fuera de las fronteras galas sigue siendo temible, como muestra un reciente artículo de The Wall Street Journal donde describen a Marine como «la mejor aliada de Vladimir Putin», o bien otro del Telegraph en el que se atribuye a la «relación tóxica» con el FN el batacazo electoral del PVV de Geert Wilders en los Países Bajos. «Si en vez de aliarse con Le Pen, lo hubiera hecho con Nigel Farage (Ukip), quizá habría tenido mejor suerte en las urnas», sugiere el diario británico.
En estas circunstancias, la promotora de la Alianza Europea para la Libertad –que todavía no ha alcanzado un acuerdo con Sverigedemokraterna, pero lo da por hecho– tendrá que echar mano de toda su locuacidad y poner en práctica una auténtica operación de seducción en Bruselas si quiere convencer a Farage e incluso a Wilders para que se unan a su barco.
Por el momento, el Ukip, que el 25 de mayo obtuvo un 29% de votos en Gran Bretaña, ha desechado cualquier acercamiento con el Frente Nacional al considerar que «el antisemitismo está en su ADN». En cuanto al líder del PVV, el diario holandés De Telegraaf sostenía ayer que se ha citado con Marine Le Pen en Bruselas para abordar las dificultades de formar grupo parlamentario. La primera de estas es que el SNS eslovaco, con el que contaban para integrar la alianza, no consiguió ninguna representación. Y ese fracaso puede resultar decisivo habida cuenta que el Partido Popular danés ha rechazado sumarse a esta alianza.
Así que Geert Wilders y Marine Le Pen están condenados a entenderse, si quieren llegar a formar un gran frente euroescéptico en el Parlamento, puesto que las reglas de la Eurocámara fijan unos mínimos obligatorios tanto en número de votos como en países representados para poder formar un grupo parlamentario.
La líder ultra francesa no tendría problemas para salvar el primer obstáculo, ya que sólo su partido ha ganado 24 asientos, uno menos de los necesarios. Pero no lo tendrá tan fácil para lograr una alianza que reúna a al menos siete países de la UE, el otro requisito imprescindible. En estos momentos la Alianza Europea por la Libertad, sólo consigue reunir a seis países. O cinco, porque los Demócratas Suecos podrían esperar hasta las elecciones generales de septiembre antes de tomar una decisión.
Sí parece seguro que junto al PVV de Wilders (que aporta cuatro escaños), estarán el FPÖ austriaco (cuatro diputados), el Vlaams Belang belga (un escaño) y la Liga Norte de Italia (cinco escaños), que durante la última legislatura había prestado su apoyo al grupo que lidera Nigel Farage. Para que las cuentas salgan, en la ecuación tendría que entrar el KNP polaco y esperar a que los suecos finalmente den su visto bueno.
Llegado este caso, esta nueva coalición parlamentaria contaría con unos 40 eurodiputados y podría disfrutar de las ventajas que proporciona tener un grupo propio, entre ellas, fondos europeos (unos 2,5 millones al año), más representación en las comisiones y más minutos de intervención en los debates plenarios. De lo contrario, el Frente Nacional y sus 24 diputados pasarían a la heterogénea bancada de los No Inscritos, donde la capacidad para hacer política es mucho más limitada.
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