Valls ofrece bajadas de impuestos

La debacle ante Le Pen lleva a los socialistas a buscar fórmulas para acercarse al pueblo

El Mundo, JUAN MANUEL BELLVER PARÍS CORRESPONSAL, 27-05-2014

El tsumani de las fuerzas eurófobasdejó herido de gravedad al ya debilitado Gobierno francés. El primer ministro, Manuel Valls, descartó ayer la posibilidad de dimitir o disolver el Parlamento, adelantando tres años las legislativas, como le exigía tras su victoria en las elecciones europeas la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen. Tras confirmar que uno de cada cuatro votantes franceses había optado por el Frente Nacional en las euorpeas, Le Pen pidió al presidente Hollande que adoptara «las medidas que se imponen para que la Asamblea vuelva a ser nacional, representativa del pueblo, y capaz de llevar a cabo la política de independencia que el pueblo ha elegido».

«El PS recibió un mandato de cinco años en 2012 y el quinquenato debe llegar a su término», indicó el jefe de Gobierno para reconocer después que los resultados del 25 de mayo muestran «la ira contra las instituciones europeas de los franceses». Valls sugirió nuevas bajadas de impuestos para recuperar el favor del pueblo. «Estoy seguro de que, tras recaudar 30.000 millones de euros adicionales en impuestos directos estos dos años, hace falta bajar el IRPF, especialmente el de los hogares humildes», explicó en el momento más oportuno.

La ganadora ayer guardó silencio. El buró político del FN se reunió ayer para analizar su victoria y sus escasas posibilidades de formar un grupo de euroescépticos en el Parlamento Europeo. La enérgica rubia ha convocado este martes una rueda de prensa en la que insistirá en que el FN, con casi el 25% de los votos el domingo, no puede tener sólo dos escaños en el Palais Bourbon.

El presidente Hollande quiso demostrar anoche a los franceses que había entendido el mensaje de las urnas. En un mensaje emitido por televisión en horario de máxima audiencia, Hollande aseguró que el resultado era una muestra de «la desconfianza hacia Europa, que preocupa más que protege».

Para el jefe del Estado galo, la realidad de los comicios europeos del pasado domingo es dolorosa. «Seis de cada 10 franceses se han abstenido. Uno de cada cuatro votantes ha dado su apoyo a la extrema derecha», recordó en tono grave. «Es cierto que los partidos euroescépticos están progresando en todas partes», señaló. «Pero no deja de ser paradójico que sea en Francia, patria de los derechos humanos, de las libertades, donde la extrema derecha haya obtenido un resultado tan abultado».

«¿Cómo se las va a arreglar Hollande para gobernar a partir de ahora?», se interrogaba el vicepresidente del FN Louis Alliot. Efectivamente, su partido había obtenido el día anterior el mejor resultado de su historia en unas elecciones, por delante de la coalición conservadora Unión por un Movimiento Popular ( 20,80 %) y, sobre todo, el Partido Socialista (13,98 %), hundido en las urnas tras dos años en el poder.

Según un sondeo difundido durante la noche electoral por Ipsos, sólo el 11 % de los ciudadanos del Hexágono creen que Hollande sería un buen candidato en las presidenciales de 2017. Consciente de que el electorado le ha vuelto la espalda, el mandatario galo insistió en que su deber es «reformar Francia y reorientar Europa» para establecer como prioridad «el crecimiento, el empleo y la inversión».

«Europa se ha hecho ilegible, lejana e incluso incomprensible para los estados», denunció. «Eso no puede continuar. Europa debe ser simple y clara para ser eficaz, concentrarse en las prioridades y retirarse donde no se la espera», añadió, antes de anunciar que este martes, en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebra en Bruselas, exigirá que la prioridad de la futura Comisión Europea sea «el crecimiento». «Europa debe prepararse para el futuro: las nuevas tecnologías, la transición energética y su propia defensa. Debe proteger sus fronteras, sus intereses, sus valores y su cultura», concluyó.

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