Los neonazis saltan a la UE
Los alemanes votan a la gran coalición también en Europa
El Mundo, , 26-05-2014ALEMANIA
Alemania volvió a votar ayer por la gran coalición, conservando a la Unión Cristianodemócrata de Merkel (CDU) como partido más votado (36%) y con sólo un ligero descenso, inmediatamente por delante del Partido Socialdemócrata (SPD), que obtenía el 27,5% pero que reaccionaba en clave de victoria europea y reclamaba de inmediato la Presidencia de la Comisión Europea para su candidato, Martin Schulz. Paradójicamente, en la Cancillería no se lanzaban al vuelo las campanas del triunfo, sino que predominaba un ambiente cauto y de negociación.
Merkel ya se ha reunido con Van Rompuy para comenzar a regatear los nombramientos de comisarios y ha dicho en voz alta que todo es negociable, mencionando expresamente que incluso el próximo presidente de la Comisión no tiene por qué ser el candidato más votado. En la Willy-Brandt-Haus, sin embargo, el líder nacional del SPD y vicecanciller, Sigmar Gabriel, junto con Schulz y el ministro de Exteriores Frank Walter Steinmeier, levantaban los brazos en alto lanzando el mensaje de haber conseguido exactamente lo que querían.
La novedad de la votación, sin embargo, radicaba en que por primera vez en la Historia consigue un escaño en el Parlamento Europeo el partido neonazi alemán NPD, que se ha hecho con el 0,8% de los votos y se beneficia del hecho de que no se requiera un mínimo necesario. El último intento de ilegalizar el NPD tuvo lugar a finales de 2013, cuando los 16 estados federados enviaron al Tribunal Supremo una solicitud por considerar que parte de su ideología es idéntica a la del partido nazi de Adolf Hitler.
El programa político y la visión del NPD «son en parte iguales a las doctrinas del nacionalsocialismo alemán histórico» y se basan en una concepción «biologista y racista» contraria a la dignidad humana, indicaban en su escrito. «Ahora sí nos van a tener que escuchar», decía anoche su líder, Udo Pastörs, embragado por el triunfo electoral.
También se celebraba una fiesta en la sede del partido anti euro Alternative für Deutschland (AfD). Copa de vino en mano, Hans Olaf Henkel bebía el triunfo despacio y a pequeños sorbos. Aquello de euroescéptico le cuadra hasta en el porte, ligeramente distante y templado en el entusiasmo por el resultado del 6,5% de votos. «El partido del medio», como lo define quien fuera presidente de IBM Europa, hoy reciclado en político a regañadientes, según confiesa a EL MUNDO. «No somos de derechas, eso es una pura falsificación», defiende, argumentando que hay cuestiones como la ley de protección de datos en las que están más cerca de las posiciones verdes que de las de la CDU.
«Sí existen dentro del partido distintas opiniones. A mí el matrimonio gay me parece bien y a otros no, pero eso ocurre con muchas otras formaciones», decía con el atronador bullicio de sus seguidores de fondo, concentrados en un hotel de la Friedrichstrasse. Una de ellos, que prefería no dar su nombre, resumía con pragmatismo el programa del partido: «No estamos contra Europa, porque sabemos que es nuestra familia», explica. «Pero es verdad que en una familia el hermano griego no puede llevarse el dinero de todos porque entonces la familia se arruina». Eso en palabras llanas, que Henkel se encargaba de traducir. «La política del euro no ha sido buena para el sur ni para el norte. La moneda es demasiado fuerte para Grecia y demasiado débil para Alemania. Es estúpido intentar cambiar las culturas en Europa para adaptarlas a una moneda». «Por tanto», advertía, «hay que acabar con el euro. O con el euro como está concebido ahora». Y para eso desgrana dos opciones: que los países que no se atienen a la disciplina presupuestaria abandonen la Eurozona o que se queden, pero que sean los fuertes (Alemania, Holanda, Austria y Finlandia) los que se marchen de casa.
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