«Que no nos dirijan desde fuera»

Marine Le Pen exige la disolución de la Asamblea Nacional y la dimisión del ‘premier’

El Mundo, JUAN MANUEL BELLVER PARÍS CORRESPONSAL , 26-05-2014

FRANCIA

Marine Le Pen exigió anoche al presidente francés, François Hollande, que disuelva la Asamblea Nacional y convoque elecciones legislativas, tras la victoria histórica del Frente Nacional en las europeas. En una breve declaración tras hacerse públicas las primeras estimaciones que daban al FN un 24,70% de las papeletas, la líder ultra afirmó que los franceses «no quieren seguir siendo dirigidos desde fuera», en alusión directa a las instituciones europeas.

«El presidente de la República debe tomar las medidas que se imponen para que la Asamblea vuelva a ser nacional, representativa del pueblo y capaz de llevar a cabo la política de independencia que el pueblo ha elegido», proclamó. La eurodiputada ultranacionalista recalcó que «el pueblo soberano ha hablado fuerte y claro» para decir «que quería asumir las riendas de su destino». «No quieren someterse a leyes que no han votado y obedecer a comisarios que no se han sometido al sufragio universal», añadió.

Envalentonada por los resultados, Le Pen aseguró que éste es «el primer paso de una larga marcha por la libertad» que permitirá a sus compatriotas «recuperar su soberanía, liberarse de las ataduras de la austeridad y restablecer su identidad maltratada». «La UE no puede seguir construyéndose sin los pueblos y contra los pueblos. Debe devolver a las naciones lo que les ha robado con la complicidad de las élites políticas», prosiguió la enérgica rubia.

«Si Alemania se ha convertido, gracias a la incompetencia de nuestros dirigentes en el corazón económico de Europa, Francia sigue siendo el corazón político y lo que ocurre hoy [por ayer] aquí se extenderá a toda Europa… Quiero decir a todos los franceses, incluso a quienes no nos han votado, que el Frente Nacional será digno y la lucha por devolver a Francia su grandeza debería unirnos», añadió.

Con este triunfo, que convierte al FN en la primera fuerza de Francia, los electores expresaron su descontento con la UE, apoyando a la lista que con más vehemencia critica las imposiciones de Bruselas. Pero emitieron, también, un voto de castigo contra la política de Hollande, similar al de los recientes comicios municipales, cuando el batacazo del Partido Socialista provocó el cese Jean-Marc Ayrault y el nombramiento de Valls como primer ministro. «Debemos extraer lecciones de este acontecimiento», anunció Hollande en un comunicado.

Hoy, a las 8.30 horas, el jefe del Estado ha convocado una reunión en el Elíseo con su premier y los pesos pesados del Ejecutivo. No es para menos, ya que el FN ha vencido en la mayoría de las circunscripciones –destacando su score del 32% en la región noroeste, pegada a Alemania– y se adjudicará buena parte de los 74 eurodiputados que el país aporta a la Eurocámara, dejando en evidencia a la Unión por un Movimiento Popular (20,70%) y, sobre todo, al PS (14,30%), hundido en las urnas tras dos años en el poder.

Para Valls, que leyó un breve discurso por televisión, este resultado constituye un «seísmo político». «El momento es grave. Con la abstención masiva y la subida de la extrema derecha, los franceses nos dicen que Europa les ha decepcionado», recalcó, antes de insistir en que su Gobierno «sigue trabajando para cumplir la expectativas». «Vivimos una crisis de confianza, pero la desconfianza y el rechazo del otro no son propias de Francia».

«Este día quedará en nuestra memoria como uno de los más sombríos para la democracia», dijo por su parte el primer secretario del PS, Jean-Christophe Cambadélis. En el otro campo ideológico, para el líder de la UMP, Jean-François Copé, «el resultado revela el formidable enfado de los franceses». Mientras que para François Bayrou (UDI-Modem), cuya coalición centrista obtuvo un escueto 9,80%, el plebiscito «demuestra la descomposición de la vida política gala».

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