El nieto del nazi, contra los ultras
El descendiente de Höss lanza un llamamiento por el voto contra la extrema derecha
El Mundo, , 20-05-2014«Me llamo Rainer Höss. Mi abuelo fue Rudolf Höss, comandante del campo de exterminio de Auschwitz. Mi propia historia me dice que la democracia, la igualdad y los derechos humanos nunca pueden ser tomados como garantizados». Con estas palabras concluye el vídeo electoral que desde los países nórdicos se extiende como una ola hacia el resto de Europa y que llama a votar por partidos demócratas en las próximas elecciones europeas. Ahora que está más o menos claro que la extrema derecha, desde diferentes países, cobrará una reforzada presencia en el Parlamento Europeo tras el 25-M, este panorama preocupa sobre todo a aquellos que, en su experiencia vital, se han topado con la extrema derecha en toda la crudeza de su realidad, tanto desde el lado de las víctimas como desde el de los verdugos.
Las Juventudes Socialdemócratas suecas, tratando de facilitar a la sociedad europea la visualización del peligro, han recurrido a Reiner Höss para elaborar un vídeo que dirigen a todo el electorado europeo. En él, el descendiente del comandante del campo de concentración de Auschwitz invita a votar el 25 de mayo y a hacerlo en contra de la extrema derecha.
«Hubo veces en las que caí en la tentación de desear olvidar mi propio pasado porque me pesaba demasiado», reconoce, antes de advertir: «Pero si olvidamos nuestro pasado, nos condenamos a que la Historia se repita». Mientras desgrana sus argumentos, muestra viejas fotografías familiares en blanco y negro en las que se ve a su padre de niño, al borde de la piscina en la que se refrescaban en verano en la casita adjunta al campo de concentración, al menos cuando las chimeneas de los hornos crematorios dejaban de expeler el humo cargado de aquellas densas cenizas que impedían disfrutar al aire libre.
«Siento que eso es lo que está ocurriendo precisamente ahora», advierte, en referencia al olvido y al auge que cobran en diferentes países europeos los partidos de la extrema derecha que defienden, más o menos solapadamente, políticas xenófobas y antieuropeas. «Si no hacemos nada, es que no hemos aprendido nada», sentencia. «No olvides ir a votar», concluye. Acaba de ser colgado en YouTube y el vídeo ya había sido visto ayer por 120.000 internautas.
Las Juventudes Socialdemócratas –SSU, por sus siglas en sueco– pretenden con esta campaña lanzar una voz de alarma contra el creciente auge del nazismo, al que atribuyen «15 años de destrucción del bienestar y del aumento de las grietas sociales». «Con nuestra iniciativa queremos recordar lo que pasó aquella vez en que elegimos mirar hacia otro lado y señalar qué es lo que debemos hacer para luchar contra el nazismo en ciernes», denuncian.
El padre de Rainer, aquel niño que jugaba en el idílico jardín con juguetes fabricados por los prisioneros, nunca abandonó la ideología que le inculcaron sus padres y hace décadas que ha roto todo contacto con él. El protagonista del vídeo electoral se esfuerza por manejar la culpa y la vergüenza de la familia y recientemente reconocía que «aun cuando no hay motivos para que yo sienta esa culpa, ahí está. Llevo la culpa en mi mente». Y, más que preocupado, se declara «estupefacto» ante el hecho de que partidos de extrema derecha puedan lograr escaños en el Parlamento Europeo, ya entrado el siglo XXI. «Hay que parar esto», insta al electorado.
Rainer no es el único que no da crédito y que se lleva las manos a la cabeza ante lo que auguran los sondeos. Los supervivientes de los campos de concentración perciben el ascenso de estos partidos políticos como una inexplicable paradoja ante la que advierten de que es necesaria una reacción enérgica. «El fascismo no murió en 1945» apunta Enric Garriga, presidente de la Amical de Mauthausen. «Desde entonces sigue latente y debemos estar alerta porque sigue representando una seria amenaza». Sesenta y nueve años después de la liberación de Mauthausen, miles de supervivientes que participaban la semana pasada en los actos conmemorativos se mostraban convencidos de que no estamos ante un aniversario más. La víspera, en una pared del pueblo de Mauthausen apareció la pintada: «La raza turca a la cámara de gas». Y Garriga aprovechó el aniversario para aunar las voces de los supervivientes del Holocausto en torno al mensaje: «Hay que contrarrestar el ascenso de la extrema derecha y la comprensión social que parecen merecer consignas como esa». Pero las encuestas coinciden en que los diferentes partidos de extrema derecha o antieuropeos sumarán entre 100 y 200 eurodiputados en el próximo Parlamento Europeo, de un total de 751 con los que contará la Cámara.
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