¿De qué color es Santa Claus?
Estados Unidos revive su ‘guerra’ de la Navidad con una discusión que certifica la división racial del país
La Vanguardia, , 23-12-2013Pasan los años y Santa Claus no falla a la cita. A pesar de su tradicional perseverancia, este año, en Estados Unidos, ha alcanzado una notoriedad inesperada, sin precedentes en la memoria colectiva reciente.
JONATHAN ERNST / REUTERS
La primera dama, Michelle Obama, junto a un tradicional Santa Claus, hace unos días en el hospital infantil de Washington
El asunto no se centra en si, bajo el tirón del progresismo ideológico, ha tomado la decisión de dejar sin regalos a los niños más ricos, los del 1%, y repartir los presentes entre los críos pobres, para que por una vez les toque al menos algo. Pues no, no va por ahí esta historia.
Lo que importa es el color de la piel.
La denominada moderna guerra de Navidad estadounidense arranca hará unos diez años. Su punto de partida es el canal de televisión Fox noticias, dominado por opinólogos de la derecha o, para ser más precisos, de la derecha extrema. Empezaron a disparar contra los izquierdistas –todo el que no piensa como ellos– por utilizar la expresión “felices fiestas” o “felices vacaciones” en lugar de la palabra Navidad. Hablar de fiestas y vacaciones se impone cada vez más para abarcar el amplio espectro étnico o religioso (o ateo) del país.
Corporaciones o grandes almacenes se han decantado por esta terminología. La consideran no excluyente y, por tanto, permite ampliar el radio comercial. A los tradicionalistas, pese al fondo capitalista que rezuma, no les gusta. Cree que es un ataque a la esencia misma del ser estadounidense.
Cuando esta guerra parecía haber entrado en una tregua, la confrontación se ha avivado este diciembre a costa de un generoso visitante, cuyo trabajo se basa en la discreción. Aisha Harris publicó un texto en el sitio Slate.com, que es la gasolina de la nueva polémica, y Megyn Kelly, estrella emergente de la Fox, se encargó de prender el fuego.
Harris tituló su artículo Santa Claus no debe ser un hombre blanco nunca más. Cuenta que ella, de niña, entró en conflicto. Las representaciones que veía en todos los lugares era la del voluminoso hombre blanco con barba blanca y vestido de rojo, mientras que en su casa utilizaban una imagen, una copia al carbón del anterior, al que se le había oscurecido la piel.
Frente a esta dicotomía, Harris le preguntó a su padre si Santa era marrón como ellos o verdaderamente blanco. “Mi padre me respondió –explica– que Santa tiene todos los colores. Que cualquier casa que visita, como el viejo alegre San Nicolás, se volvía como la familia que vivía ahí”.
Harris concluye que el Santa Claus blanco sigue siendo el estándar. Pese a que la raza blanca pronto será minoritaria y el país cada vez es más oscuro, y dada la inocencia que requiere de los críos, hay que abandonar este símbolo y adoptar otro. Llegados a este punto sugiere un pingüino.
Fue al conocer esta propuesta cuando Kelly sacó la artillería en su programa. “Santa simplemente es blanco –argumentó–, Santa es lo que es, esto hay que dejarlo claro”. Subrayó además que “Jesús es blanco”, consideración que se puede interpretar como una corrección diferida a Madonna, que en uno de sus vídeos exhibió un mesías negro.
El periodista de extrema derecha Rush Limbaugh, líder doctrinal de Kelly, intervino para defenderla. Apeló a “la esencia americana” de Santa Claus. ¿Las pruebas? Que cuando aparece en los anuncios de Coca-Cola y de Gillette es blanco.
En el polo opuesto, Jon Stewart, conductor del programa de sátira política The Daily Show, considera que el argumento de Kelly avala la opresión que sufren los negros.
El pimpampum mediático ha tenido su traslación a la realidad. Los focos han buscado Santa Claus negros, hispanos o nativos americanos por diversos puntos de la geografía, y los han encontrado, como una muestra de la diversidad inevitable de EE.UU.
Pero no siempre ha salido el lado positivo. Que EE.UU. tenga el primer presidente negro no significa que no haya discriminación o que, ingenuamente, esto suponga que la sociedad haya evolucionado a una era posracial.
En la Universidad de Indiana, situada en Bloomington, se preguntan si Santa Claus puede ser negro, y lo hacen con la intención de generar un debate sobre estereotipos raciales. La iniciativa, sin embargo, provocó escándalo en las redes sociales, porque alguien cuestionó si “Santa sólo visitaría el gueto”.
A rebufo de esta discusión, un maestro de Río Rancho (Nuevo México) ha sido suspendido de empleo y sueldo por decirle a un estudiante negro disfrazado de Santa Claus “¿por qué vistes así si sabes que Santa Claus es blanco?”
El castigo puede parecer exagerado e incluso absurdo para personas como la profesora de Harvard Laura Nasrallah, especialista en deidades. porque, según ha declarado a Politico, “la cuestión sobre si Santa es blanco o negro es un planteamiento extraño pues Santa no existe”.
Claro que sobre la existencia de Santa Claus también hay mucha diversidad de opiniones. El The New York Sun ya dejó escrito en un editorial de 1897 que sí que era cierto que existía. Una lectora de ocho años llamada Virginia O’Hanlon les envió una carta confesando su estupor después de que unas amigas le hubieran dicho que Santa no existía. “Virginia –le explicó el Sun en su editorial–, tus amigas están equivocadas. Están afectadas por el escepticismo de una época de escepticismo. No creen más que lo que ven. Piensan que nada puede existir si no es comprensible en sus pequeñas mentes… Sí, Virginia, Santa es real. Existe, como ciertamente existen el amor, la generosidad y la devoción”.
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