Campanadas por Madiba
Zuma pide que iglesias, mezquitas y sinagogas se llenen de rezos por Mandela
La Vanguardia, , 09-12-2013Regina Mundi podría ser nombre de cantante cubana de salsa o de princesa de cabaret. Incluso su significado en latín, la reina del mundo, invita a querer fugarse con ella. Pero con Regina Mundi nadie se va; todos vienen. Regina Mundi es el nombre de la iglesia más grande de Soweto. Y se tiene que ser muy bella por dentro y tener las vidrieras más hermosas de África para que a una iglesia la bauticen con ese nombre.
GETTY IMAGES Herencia humana. Winnie Mandela y el presidente sudafricano, Jacob Zuma, ayer en la iglesia metodista de Bryanston en Johannesburgo, para recordar la vida y obra del expresidente Nelson Mandela
Ayer se llenó hasta la cruz, más de cinco mil personas, para rezar por Nelson Mandela en el día nacional de la oración. El presidente sudafricano, Jacob Zuma, pidió al país que llenara las mezquitas, iglesias o sinagogas para brindar un último rezo a Madiba. Y Regina Mundi, que es un símbolo porque sus paredes sirvieron de refugio a reuniones clandestinas cuando la lucha antirracista significaba sangre, se despidió a lo grande. El último adiós a un símbolo desde otro símbolo.
Que la magia era especial se percibía desde el último banco de la sala. Morwesi Nzimande, de 29 años, se acurrucaba sola en un banco junto a la puerta y cantaba un rezo con la mirada pérdida.
No iba bien vestida ni bien peinada, como casi todos los demás, que se habían vestido de domingo mayor. Morwesi vestía una camiseta verde vieja y unos pantalones rojos lisos. No llevaba tocado, ni las uñas pintadas ni zapatos de charol. Estaba sola. En las manos, sostenía un llavero y unas llaves, y en la mochila, una convicción: “Tenía que estar aquí”. Lo repitió hasta tres veces. Ayer domingo le tocaba trabajar y se había despertado por la mañana con ese ánimo, pero un remordimiento apagado.
Al pasar por delante de Regina Mundi, la iglesia que le queda más cerca de casa, mandó al carajo su trabajo de dependienta mal pagada en el centro comercial del otro lado de la calle. “Es una emoción que no se muy bien cómo explicar –decía algo azorada, ya descubierta–; es que sentía que tenía que estar”.
–¿Sabes? Necesitaba brindarle mis últimos respetos a Nelson Mandela". –¿Por qué? –Por mi alma y por Madiba. Me gustaría que Dios le hiciera, por favor, un sitio en el cielo, y por eso rezo por él. Eso es más importante que un trabajo.
Al otro lado de la iglesia, en el altar, el cura Sebastian Roussouw decía que Mandela fue “una luz en la oscuridad”. También señaló que “Mandela no temía ser luz. Abrió el camino hacia un futuro mejor, pero no pudo hacerlo solo”.
Y quizás fuera cierto. Pero en días de hagiografías, de excesos de verbos amables y aplausos excesivos incluso, y pese la grandeza del homenajeado, Madiba fue sobre todo alguien capaz de lograr que una chica humilde deje su trabajo para pedirle un favor a Dios para él.
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