Macrorredada contra el ‘final feliz’ en 40 peluquerías chinas
Registran locales en nueve de los diez distritos de Barcelona
La Vanguardia, , 27-11-2013JAVIER OMS / Barcelona
El negocio es, desde hace tiempo,
de todo menos clandestino. Decenas
de peluquerías regentadas por
ciudadanos chinos ofrecen a sus
clientes, además de cortes de pelo
baratos y sin mayores reparos, el
popularmente conocido como final
feliz. Un eufemismo de gran éxito
entre sus habituales y tras el que se
encubren actividades vinculadas
con la prostitución que ofrecen las
esteticistas asiáticas por un pago
extra –el corte de pelo no es gratis–
que media los 20 euros.
Contra ese tipo de negocios establecidos
desde hace años en Barcelona
actuaron ayer los Mossos
d’Esquadra, la Guardia Urbana e
Inspección de Trabajo en un operativo
de carácter administrativo que,
al cierre de esta edición, se había
saldado con el registro simultáneo
de 40 locales repartidos por un total
de nueve de los diez distritos de
la capital catalana. Paradójicamente,
el único en el que no tienen presencia es el Raval, uno de los más
afectados por la prostitución.
La mitad de las entradas de ayer
durante la cuales se reclamaron los
permisos de actividad a sus propietarios
se llevaron a cabo en salones
de belleza establecidos en el
Eixample donde la presencia policial
y mediática generó una enorme
expectación entre otros, frente
a los número 555, 529, 587 de la
calle València o el 155 de Marina.
Según informó la policía de la
Generalitat, el enorme operativo
que comenzó a las 18.00 de la tarde
y que al cierre de esta edición
aún no se había dado por finalizado,
requirió de la participación de
325 personas entre policías e inspectores
de trabajo, así como cinco
traductores reclutados para poder
comunicarse tanto con las peluqueras
como con los propietarios de
los locales. Entre otros objetivos, la
policía buscaba la manera de que
algunos de los implicados, y en especial
las mujeres que ofrecen los
servicios sexuales, acepten colaborar
con los Mossos d’Esquadra para
poner coto a este tipo de actividades.
También colaboraron en el
despliegue representantes de la organización
social Agència per
l’abortatge de integral del treball
sexual (Abits) para atender a mujeres
que pudieran ser víctimas de
explotación o que se vean atrapadas
en redes de proxenetismo.
Según argumentaron fuentes oficiales
de los Mossos d’Esquadra, la
operación se activó después de que
los investigadores detectaran que
había aumentado la afluencia de
clientes a este tipo de locales. Éstos, atraídos por la publicidad que
se entrega en las bocas de metro o
bien a través de foros de internet
donde se comparten direcciones de
locales ofrecen servicios sexuales,
acuden donde por un precio ínfimo
pueden mantener relaciones sexuales
bajo una tapadera.
La presencia de locales que tras
manicuras y masajes ocultan servicios
sexuales es tan evidente que
los Mossos consideran que hasta
un tercio de los 120 identificados
en la ciudad podrían ofrecerlos.
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