eskuinaldea - uribe kosta
Getxo une a familias vascas y extranjeras
La iniciativa Bizilagunak pone en contacto a 32 autóctonos e inmigrantes en torno a 16 comidas DEIA es testigo de uno de los encuentros, en los que se tocaron múltiples temas de conversación
Deia, , 18-11-2013Getxo. Ruper, Isabel y Jon, que viven en Getxo, comieron ayer en casa de Elisa, Eldi, Freli y Elida, que proceden de Bolivia y residen en Algorta. No se conocían, pero quedaron para compartir mesa y mantel todos juntos. Ellos fueron dos de las 32 familias que ayer se juntaron dentro de la iniciativa Bizilagunak-La familia de al lado. Este proyecto impulsado por el Ayuntamiento, la asociación Egizu Getxo Euskaldun y la Plataforma de Inmigrantes de Getxo, junto con la colaboración del Gobierno vasco, perseguía que familias que conviven en el mismo vecindario compartieran en el domicilio de una de ellas una comida para charlar sobre sus realidades y experiencias y, de esta manera, pueden entablar una relación. Personas de Bolivia, Filipinas, Perú, Senegal, Argentina y Ecuador se implicaron en esta experiencia con vecinos de la localidad de Eskuinaldea.
DEIA asistió a la comida que prepararon Elisa, Eldi, Freli y Elida para compartir con Ruper, Isabel y Jon. Racismo, euskera, trabajo, el futuro de los jóvenes, animales, incluso política… un sinfín de temas configuraron un ambiente extraordinario, con cuantiosas risas, y formaron parte de un menú de platos típicos bolivianos, que fueron acogidos con gusto por los invitados vizcainos. En esta reunión de amigos desconocidos también estaba Asier, como dinamizador, ya que en todas las reuniones organizadas una persona facilitó en cada casa el encuentro entre las familias. Elisa y sus hijas de 15, 16 y 18 años hablaron de su vida: de la que dejaron en Bolivia hace siete años, y de la que empezaron en Getxo, a donde llegaron siguiendo al padre de las chicas, que ahora ya no vive con ellas.
Las historias personales
“Nunca he vivido en un edificio con muchos pisos de altura. Yo pensaba que eso era de ricos. Para mí fue increíble ver muebles tan bonitos, tener un sofá… Yo pensaba que solo una reina se sentaba en un sofá. Fue todo un cambio. Allá no era así. Fue un cambio total. Me costó acostumbrarme al principio a la vida aquí, pero estamos mejor. He salido adelante con mis hijas: fui encontrando trabajos, estuve tres años viviendo en los pisos de Cáritas y luego ya pude buscarme un piso”, contaba Elisa. Esta boliviana, que se unió a la asociación Berdintasuna, ha participado en numerosos actos que buscan la integración de los inmigrantes en la sociedad getxotarra, así que Bizilagunak no ha supuesto algo novedoso para ella. “A mí estas cosas me encantan, me gusta relacionarme con las personas de aquí y esta experiencia de La familia de al lado me ha gustado mucho. Y me parece estupendo que mis hijas me sigan en esto”, admitió Elisa. Esta latinoamericana afirmó que “lo que me gusta de la gente de aquí es que son fieles. Los hombres no engañan cuando se enamoran de una mujer” y desveló que “lo que más me sorprendió de las costumbres de aquí es que los hombres y las mujeres bailan solos en las discotecas. Un boliviano siempre baila en pareja. Aquí aprendí a bailar sola, a mi aire”.
Ruper, Isabel y Jon también hablaron de su vida. El padre de familia explicó que estaba prejubilado y que había sido director de la ikastola Asti Leku durante más de 30 años. Su mujer es profesora en Lauro Ikastola y, entre otras cosas, ayuda a aprender euskera además colabora con Egizu. Por eso no dudó en ofrecerse a Elida para echarle un cable con el idioma. Jon, que es estudiante, pero ha realizado ya algunas incursiones en el mundo laboral también se comprometió a asesorar a las hijas de Elisa en lo que pudiera respecto a trabajos.
Entre los platos, tenedores y vasos, en la conversación también apareció el tema del racismo. Las bolivianas confesaron que sí habían vivido capítulos xenófobos. Eldi describió lo que ocurre con unos compañeros de clase que son filipinos: “Les dicen putos chinos, putos cochinos”. Proyectos como el de Bizilagunak se conjuran para acabar con injusticias como esas.
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