en la Takería Txokomex

Ofrendas a la muerte

La asociación México-Euskadi celebró ayer el Día de Muertos en Bilbao

Deia, carlos zárate, 04-11-2013

Bilbao

Y pensar que os traerá, nuestra muerte una gran felicidad, esta noche de fiesta mi alma subirá, tú eres vida en mi muerte, a tu lado me tendrás, si me tiendes la mano el baile podrá empezar…". La canción El Día de los Muertos del grupo la Pulquería refleja perfectamente el espíritu con el que celebró ayer la asociación México-Euskadi (ASIME) el Día de Muertos, una fecha muy especial en el país de los mayas. “Queremos que esta fiesta sirva de integración, porque no nos olvidamos de nuestras raíces y queremos que aquí también las conozcan”, explicó Luis Bartolo, responsable de la Takería Txokomex, donde se celebró el evento.

Esta tradición se celebra en México cada 2 de noviembre para recordar a los seres queridos y a los personajes populares que fallecieron. Las familias ponen una ofrenda en su domicilio, a modo de pequeño altar, con una decoración llena de colores vivos, fotografías y la comida y bebida preferida del difunto. “A diferencia de aquí, que quizás es más triste, en México es una fiesta alegre. Se convive con los muertos porque es como si viniesen a pasar un rato con los vivos”, argumentó Teresa Valero, organizadora de la fiesta de los muertos mexicana.

En México a los difuntos se les recuerda de forma alegre, con colorido, para huir del miedo a la muerte

En el país azteca, los mariachis cantan en los panteones y todas las ciudades se engalanan con el color naranja del cempasúchil, la flor de los muertos. Por eso ayer los responsables de este establecimiento situado en el Casco Viejo lo engalanaron con las mejores ofrendas. Las calacas o esqueletos con un toque divertido decoraron el local, al igual que se adueñan del país al otro lado del charco. La Catrina, la Huesuda, la Pelona, la Flaca…, mil formas tiene la muerte para los mexicanos que atraen a los difuntos desde el más allá con sus tributos. Esta estética nació de la imaginación del grabador e ilustrador José Guadalupe Posada (1852-1913), que retrató la realidad del pueblo mexicano en versión esquelética y con cierto humor. “Nosotros representamos a la muerte de forma pícara porque te persigue”, señaló Valero que incluso se animó a cantar una de las típicas poesías cadavéricas, que en esta ocasión dedicó al cineasta Álex de la Iglesia: “La muerte a Álex quería agarrar, pero entre tanta bruja, sangre y porquería, no más no pudo pasar”. Las referencias a la muerte fueron constantes en una fiesta en la que era la principal invitada. “Por eso hay hombres que en el mundo viven y hombres que viven en el mundo muertos”, recitó Angélica, una de las participantes.

Por otro lado, la asociación también preparó una performance denominada Voces de la muerte en la que la caracterización corrió a cargo de Laura y Raquel, dos maquilladoras de El tocador de Aradia, que dispusieron para la ocasión de un set de maquillaje en el que pusieron cara a la muerte a través de personas vivas.

Dulces

Además de lo espiritual, en esta festividad tradicional la gastronomía también es muy importante. Por eso hay algo que nunca puede faltar: el pan de muerto. Así, los altares están compuestos en su mayoría por calaveras de azúcar y este tipo de pan. “Es para representar a la muerte como algo dulce a la que no hay que tener miedo, de ahí el colorido que le acompaña”, explicó Patricia Yano, encargada de la realización de los panes. El estilo de este tipo de pan tiene un significado propio. Su forma redonda simboliza el ciclo de la vida y la muerte. Encima lleva un pequeño relieve también redondo el cual representa el cráneo. Además consta de dos columnas atravesadas que hacen cuatro canelillas que simbolizan los huesos y también las lágrimas derramadas por los que ya se fueron. “Está hecho como una especie de bollo, con harina, mantequilla, huevos, azúcar…”, detalló Yano.

De este modo, Bilbao vivió ayer una peculiar celebración más animada de lo que acostumbra, porque como dicen los mexicanos, ya hubo tiempo de llorar, ¡ahora toca sonreír al recordar!

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