Una fábula europea
La Vanguardia, , 28-10-2013Juan Luis Arzuaga, catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, explicó que los mamíferos viven en grupo para cazar o para no ser cazados. Pero en la especie humana coexisten ambas razones y eso ha dado lugar a lo que actualmente somos. A los seres humanos no nos basta con el apareamiento para cumplir el instinto reproductor, sino que buscamos relaciones estables en el ámbito de la pareja, la familia, las amistades. Por ello, el prójimo pasa a influir en nuestra felicidad y en la salud.
Este razonamiento explica el éxito de la película Intocable, que, según hemos conocido, es el filme de habla no inglesa más taquillero de la historia. La cinta ha recaudado más de 250 millones de euros, sin sumar DVD y descargas legales. La historia del noble tetrapléjico que renace tras contratar a un joven negro de la banlieue de París es una singular comedia a medio camino entre el mito de Pigmalión, tan antiguo como Ovidio (siglo I a.C.), y el cine social, que tiene a Chaplin entre sus primeros abanderados.
Más allá de que la película se basa en hechos reales, lo que refuerza su mensaje es la amistad entre un millonario en silla de ruedas y un senegalés recién salido de la prisión, que resulta toda una fábula para una sociedad como la europea, donde las diferencias entre quienes lo tienen todo y los que no poseen nada se ha ampliado peligrosamente. No sólo hay dos Francias, sino seguramente dos Holandas, dos Alemanias o dos Españas. Una, integrada por un establishment que resiste la crisis por más que se deje plumas por el camino y otra, compuesta por los desheredados que no sólo han perdido el trabajo sino también la esperanza. No es una mala señal que los jóvenes de los barrios marginales hayan llenado los cines para ver la película con la misma pasión que los vecinos del 8ème arrondissement de París.
El filme de Olivier Nakache es una reivindicación de los valores de la vida y de la vida como valor. La amistad, el compañerismo, la solidaridad son los ejes de la película, sin que esta constituya un cuento sensiblero. Si algo nos enseña la relación entre el millonario (Cluzet) y el inmigrante (Sy) es que hay que relativizar los problemas, congraciarse con la existencia y vivir intensamente. Y que es imprescindible sonreírle a la vida. Como cuando Sy juega a simular un atraco y le grita a Cluzet: “¡Manos arriba!”. El aristócrata tetrapléjico le responde que nada le gustaría más pero que no puede, a lo que el asistente le replica que le dé todo lo que tenga de valor y, tras observar que no lleva nada, le pide que le entregue su cerebro.
Intocable entra en la historia del cine por su recaudación récord a pesar de que su presupuesto es discreto y sus efectos especiales, nulos. Su guión hace buena aquella frase del ensayista estadounidense Elbert Hubbart que escribió: “Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere”.
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