«La familia es lo más importante para un gitano»
Más de 60 familias residen en la ciudad manteniendo intactas sus tradiciones ancestrales
La Voz de Galicia, , 27-10-2013Más de 60 familias de gitanos luchan por salir adelante en Vigo. Sus problemas no son diferentes al del resto de los ciudadanos. El paro es el principal obstáculo que se encuentran para poder conseguir una integración plena en la ciudad. «Si no hay para los payos, menos habrá para los gitanos», comenta Francisco Fernández Jiménez, hijo y nieto del Rey de gitanos y defensor de sus derechos en la ciudad.
Rechazan los prejuicios que el resto de la sociedad tiene hacia ellos. «Lo hace un gitano y lo pagamos todos, y eso es un error», señala.
Los gitanos vigueses mantienen intactas sus tradiciones. Son personas con un gran arraigo a su familia. Si uno se pone enfermo, entonces van todos a verlo al hospital, y si está grave, hasta los niños se quedan esperando en el coche.
«Valoramos mucho a la familia, a la persona mayor, siempre es lo que ella diga, aunque se equivoque», afirma Francisco. La mujer debe llegar virgen al matrimonio. Es una cuestión de honor. La prueba del pañuelo para comprobar su virginidad se realiza siempre antes del casamiento. Normalmente es una gitana de otra ciudad e imparcial la que somete a la novia a la prueba. «Si resulta que la pareja ha tenido un calentón, entonces se hace una merienda y punto», señala este representante de los gitanos. Pero si se demuestra que la novia no ha conocido varón, entonces la boda se celebra por todo lo alto. «Para la mujer es un orgullo llegar virgen al matrimonio y para el padre una vergüenza que no sea así», afirma Francisco.
Las celebraciones duran tres días. El primero y el último son para los más allegados, pero el día central la invitación es abierta a todo el colectivo gitano y suelen contar con no menos de 400 asistentes.
Es muy raro que haya bodas entre payos y gitanos. «No lo aceptamos porque si se mezclan vemos que a la larga se irán perdiendo nuestras costumbres y tradiciones», explica Francisco. En los entierros, todo gasto en flores se hace pequeño. «Las floristerías hacen negocio con nosotros», afirma Francisco. El luto lo lleva tanto la mujer como el hombre, que puede estar meses sin afeitarse o cortarse el pelo en señal de duelo.
El gitano es una persona muy allegada al evangelio. Sus templos siempre están llenos a la hora del culto. «No falta ni uno, el evangelio nos ha abierto la mente», dice Francisco.
Los gitanos gallegos no viven en chabolas ni en campamentos itinerantes. Residen en pisos como cualquier otro ciudadano. En la zona de Balaídos por ejemplo, residen muchas familias. Uno de los principales retos del colectivo de gitanos es conseguir viviendas dignas que favorezca que los jóvenes se puedan independizar.
Respecto a los asentamientos que hay en la zona de Cabral y donde la convivencia con el resto de los vecinos es difícil, este representante gitano prefiere marcar distancias. «Esos son portugueses», afirma.
Francisco Fernández Jiménez representante y defensor de los derechos del colectivo
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