Situación límite en Ceuta

Dos refugiados sirios amenazan con matar a sus hijos cuando la Policía iba a trasladarlos a centros de acogida por estar en la calle

El Mundo, ÁLVARO CARVAJAL, 24-10-2013

La Policía y los testigos aún contienen el aliento cuando se les viene la imagen a la cabeza. Forma parte de una pesadilla que tuvo lugar ayer en la plaza de los Reyes de Ceuta, cuando dos refugiados sirios que huyeron de la guerra en su país amenazaron con matar a sus propios hijos ante la inminente actuación de los servicios sociales. El caso más extremo fue el de un padre, que agarró a su bebé con una mano y dejó su cuerpo colgando durante unos instantes a varios metros de altura, los que hay desde la superficie a una rampa de acceso al parking subterráneo. Fue entonces cuando la rápida actuación de un agente, que se abalanzó y bloqueó al niño en el aire, evitó que el menor acabara estampado contra el suelo, según relataron varios testigos y fuentes policiales a este periódico.

Lo ocurrido fue la continuación de un incidente anterior que ya había desatado el pánico en la plaza. Una madre, que se estaba rebelando contra los policías, echó mano de un cuchillo y se lo puso en el cuello a dos de sus hijas. Amenazaba con degollarlas allí mismo mientras éstas lloraban. Tras varios intentos de disuadirla, finalmente la Policía tuvo que actuar para reducirla y poner a las niñas a salvo.

Tanto el hombre como la mujer fueron detenidos inmediatamente y hoy pasarán a disposición judicial.

Estas escenas de terror tuvieron lugar en un campamento improvisado en pleno corazón de la ciudad donde 18 refugiados sirios exigían ante la sede de la Delegación del Gobierno la resolución de sus peticiones de asilo y poder cruzar a la Península donde, dicen, tienen familia.

Todos ellos escaparon de la guerra civil que azota su país y llegaron hasta Ceuta, donde fueron acogidos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Allí, los ocho niños que forman el grupo, en su mayoría muy pequeños, tienen sus necesidades básicas cubiertas, como techo, pañales o biberones. Sin embargo, hartos de una larga espera, los refugiados decidieron abandonar el centro el pasado día 14 para instalarse con mantas y otros enseres en la plaza de la ciudad, como medida de presión a las autoridades

Dada la situación de insalubridad y las duras condiciones a las que estaban siendo expuestos los niños, se produjeron los primeros contactos entre las autoridades y la Fiscalía de Menores para estudiar el caso. Pero no fue hasta el martes cuando el severo deterioro de la situación provocó la actuación de los servicios de asistencia médica. Dos de los pequeños estaban ya enfermos, probablemente a causa de la lluvia caída ese día. Uno por fiebre y el otro por problemas estomacales.

La Fiscalía de Menores decidió entonces que la situación había provocado un empeoramiento en el estado de salud de los niños y que se podría estar generando una situación de desamparo. En consecuencia, se optó por actuar.

Según el relato de Delegación del Gobierno, un día después agentes de la Policía Nacional, de la Policía Local de Ceuta y del Grupo de Menores se presentaron en el campamento de los refugiados sirios en la plaza. Con ayuda de un intérprete, los agentes explicaron a los padres de los ocho niños que su estancia en la calle había llegado a su punto y final, y que si se negaban a volver al CETI había que realojar de inmediato a los pequeños en centros de acogida para salvaguardar su estado, hasta que quedara resuelta la petición de asilo y el traslado a la Península. Sin embargo, los padres insistieron en rechazarlo. La tensión comenzó a crecer. Las autoridades reiteraron su mensaje y advirtieron de que podrían perder la custodia.

Fue entonces cuando, sin más negociación, la tensión desbocó en terror cuando una de las madres cogió el cuchillo. Empezaban las amenazas, resonaban los llantos de los niños y la Policía pasó del desalojo a salvar las vidas de tres de ellos.

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