El proyecto europeo

La Vanguardia, J. Antich, 10-10-2013

DE esa Europa a la que pertenecemos y que defendemos con uñas y dientes como un espacio de estabilidad y progreso nos llegaron ayer dos noticias de signo diverso pero que no deberían pasar desapercibidas. Por un lado, el máximo representante de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, de visita oficial en la isla de Lampedusa, tuvo una estancia más que accidentada por la actuación de las autoridades comunitarias en el tratamiento de la inmigración ilegal. Entre gritos de “¡vergüenza, vergüenza!” y otras expresiones aún más subidas de tono, Durão Barroso no sólo conoció el drama de muertos y vivos, sino que también pudo captar el desapego hacia los políticos y, en última instancia, hacia el proyecto europeo. Quizás por ello, el próximo Consejo Europeo de los días 24 y 25 tratará el tema de la inmigración y las continuas oleadas de africanos en busca de un mundo mejor. Se calcula en más de 19.000 las personas que han fallecido en el Mediterráneo intentando alcanzar alguna playa del sur de Europa. La segunda noticia tiene que ver con Francia y las elecciones europeas. Un sondeo conocido ayer y encargado por Le Nouvel Observateur pronostica que hoy el Frente Nacional ganaría las elecciones europeas del próximo mes de mayo y Marine Le Pen podría situar por primer vez al partido de extrema derecha en cabeza en unas elecciones de ámbito nacional. La derecha tradicional no aguanta y la izquierda socialista pierde terreno a pasos agigantados, aunque hoy conserva todo el poder en Francia. Los vientos de cambio por la crisis o por el inmovilismo a la hora de dar respuestas a los ciudadanos no tienen fronteras. Ganan fuerza las opciones de los extremos y eso nunca es una buena noticia.

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