Una Eurocámara escorada hacia los populismos

Las fuerzas políticas tradicionales pueden perder hasta 20 escaños en las elecciones

El Mundo, JAVIER G. GALLEGO BRUSELAS CORRESPONSAL, 10-10-2013

A estas alturas nadie en el Parlamento Europeo duda de que las elecciones del próximo mayo supondrán un duro correctivo para las grandes fuerzas que tradicionalmente han dominado el arco parlamentario comunitario. Los sondeos internos que manejan el Partido Popular Europeo (PPE) y los socialistas (PSE) muestran una pérdida significativa de escaños que podría llegar a la veintena. Peor aún se presentan las proyecciones de los Liberales (Alde), que temen que el duro revés en Alemania –donde se han quedado fuera del Bundestag– se repita también en los comicios europeos.

Pero lo que más preocupa en Bruselas no es la pérdida de asientos de estas fuerzas, sino los nuevos partidos que pasarán a ocuparlos durante la próxima legislatura. La Eurocámara es consciente de que las elecciones que han tenido lugar en los Estados miembros durante los últimos dos años han sido una suerte de ensayo de la gran fiesta de la democracia en Europa. Es decir, que ante el declive de los grupos políticos tradicionales –con un europeísmo fuera de toda duda– surgirá en la UE un grupo de partidos más minoritarios y con ganas de destruir el proyecto comunitario desde dentro. En Bruselas lo saben y no esconden sus temores.

Precisamente ayer el pleno del Parlamento Europeo acogió un debate sobre la extrema derecha en Europa, a raíz del asesinato de un joven griego, Pavlos Fisas, a manos de un simpatizante de Aurora Dorada, el partido neonazi que al calor de la crisis económica se ha convertido en la quinta fuerza más votada, con una representación de 18 escaños en la cámara baja. «Lo que comenzó siendo una crisis financiera ha acabado convirtiéndose en otra política y moral», dijo el eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar, quien reconoció que «la desesperanza y la crisis es el mejor caldo de cultivo para las actitudes antieuropeas».

Al margen de la dialéctica electoralista que ya se empieza a notar en los plenos de la Eurocámara, el de ayer fue uno de los debates que más consenso generó entre los participantes. Todos son conscientes de la auténtica amenaza que representa para Europa el gran respaldo popular que están teniendo partidos políticos como el Frente Nacional francés, el Partido por la Libertad holandés (PVV), los Demócratas Suecos (SD) o el Partido Nacionalista Húngaro, por citar sólo algunos ejemplos. Como recordó ayer el eurodiputado Ramón Tremosa, «el auge de los radicalismos no es sólo un problema de Grecia». Incluso en Alemania el partido Alternative für Deutschland (AfD) rozó en las elecciones de septiembre el 5% necesario para entrar en el Parlamento. Para las elecciones lo tendrá aún más fácil, ya que se ha rebajado hasta el 3% el mínimo de votos necesarios para obtener asientos en la Eurocámara.

El proveedor de análisis electorales Dods recuerda que habrá una enorme influencia de los contextos nacionales en las próximas elecciones europeas y da por hecho que Alternative für Deutschland, un partido contrario al euro en la principal potencia económica de la UE, conseguirá entrar en el hemiciclo. «Muchos votantes utilizarán estos comicios como una oportunidad para hacer patente su insatisfacción con los gobiernos nacionales», señalan en un informe reciente. «Dada la mayoría sólida del centroderecha en el Consejo Europeo, tampoco es descartable un aumento de los partidos de izquierdas», argumentan.

Aunque el auge de los partidos euroescépticos parece imparable, la opinión generalizada en Bruselas es que no será lo suficientemente fuerte como para impedir una especie de gran coalición entre los grandes partidos ante votaciones cruciales para Europa. Y las habrá, porque durante la próxima legislatura deberá completarse nada menos que la Unión Bancaria y muy posiblemente se renegociarán los tratados para modificar las competencias de la Unión.

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