Galicia

El nigeriano investigado por querer vender a su hija no podrá visitarla

Sobre el hombre pesaba ya una orden de alejamiento de la madre de la niña

La Voz de Galicia, F. Varela, 09-10-2013

La lentitud de las autoridades consulares de España en Nigeria estuvo a punto de dar al traste con la recuperación de la niña residente en Fene y llevada por su padre a ese país. El abogado que asesoró a la madre de la pequeña sostiene que sin la determinación del jefe de Extranjería de la comisaría de Ferrol no se hubiese conseguido traerla de nuevo. Se temía que el padre la vendiese en Dubái, asunto que investiga ahora un juzgado de Ferrol. El agente policial pasó noches enteras en la comisaría realizando gestiones para conseguir el visado con celeridad y que los familiares del padre, (O.?I., de 28 años y residente en la zona de Ferrol), no lograsen su objetivo. La pequeña, de 8 años, reside en Fene con su madre. O.?I. y Mónica Bright llegaron a España en patera con su bebé de escasos meses. La madre rompería relaciones con él por malos tratos. Pero O.?I. logró un régimen de visitas a su hija y en una de ellas, el pasado agosto, se la llevó a Nigeria y allí la dejó, a pesar de estar advertido de que no la podía llevar fuera de España. Y la madre dio la voz de alarma.

La policía solicitó del juez una orden de detención e incomunicación contra O.?I. mientras la madre, que había viajado a Lagos, trataba de recuperar a su pequeña en Benin City. Se temía que él llamase a sus parientes y estos se la llevasen a Dubái, con peligro de ser allí vendida. Mónica, con la ayuda de un primo suyo policía, logró recuperar a la pequeña, pero el consulado no acababa de emitir el visado especial para regresar a España.

Todos en vilo

La madre y la hija permanecieron ocultas en Nigeria varios días, mientras Extranjería de Ferrol urgía al cónsul, consiguiendo al fin el documento. En Ferrol, todos los implicados en la recuperación de la pequeña estaban en vilo.

Ahora, de regreso padre, madre e hija sigue la causa judicial. El juez ha suspendido el derecho de visitas que tenía O.?I. sobre su hija y a la vez le ha impuesto personarse periódicamente en la oficina judicial para evitar que se sustraiga a la acción de la Justicia española. Se siguen diligencias en su contra por supuestos delitos de sustracción de menores, en la modalidad de traslado al extranjero del niño, más otro de trata de seres humanos. La policía tuvo intervenido su teléfono durante un tiempo. También tiene otra causa abierta por supuestos malos tratos a Mónica, su expareja, a la que no se puede acercar al pesar sobre él una orden de alejamiento. Ella sostiene que la obligó a prostituirse en un club de carretera de la zona de Pontedeume.

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