josep-anton fernández profesor de estudios catalanes en la uoc
"¿Imposición de la lengua? No lo creo, a mí también me impusieron las matemáticas en la escuela"
El profesor utiliza el siguiente símil: "Es como decir, ven a cenar a mi casa, que te voy a imponer mi cocina. ¿A que a nadie se le ocurriría plantearlo en esos términos?", sugiere Josep-Anton Fernández, para quien es determinante la "relación afectiva" que se establece con la lengua
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 05-10-2013donostia. El profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, Josep – Anton Fernández, participó ayer en unas jornadas sobre acogida y convivencia, organizadas en Donostia por la Dirección de Migración y Diversidad de la Diputación de Gipuzkoa.
¿Un recién llegado debe aprender obligatoriamente catalán o euskera para sentirse acogido?
¿Obligatoriamente? Es algo más complejo, estamos hablando de derechos, deberes, y también de oportunidades. En Catalunya si no aprendes catalán corres el riesgo de no acceder a determinados espacios sociales. Pierdes un montón de oportunidades laborales y culturales.
¿En qué medida se le puede pedir a un inmigrante que hable euskera cuando muchos euskaldunes no utilizan la lengua?
Es cierto, es un problema que se plantea también en Catalunya. Existe lo que lo sociolingüistas llaman la norma de convergencia hacia el castellano. Es decir, cuando interactúa un hablante de una lengua con otro de otro idioma, se produce un proceso de negociación inconsciente por el cual uno de los dos acaba cediendo. En el caso de los catalanes, tenemos la evidencia histórica de que, sobre a todo a partir del franquismo, se introdujo de manera muy fuerte esta norma de convergencia social hacia el español. Si soy un catalanohablante y me encuentro con un castellano hablante, me paso al castellano. Estas conductas no son buenas para nadie.
¿No se trata de una cuestión de educación, evitar ‘meter con calzador’ una lengua que no domina el otro?
¿Pero quién está metiendo la lengua con calzador a quién? En esta conversación que estamos manteniendo, por ejemplo, ¿quién está metiendo la lengua con calzador a quién? Soy yo…
Usted es catalán, no podríamos mantener una conversación en euskera…
Claro, pero por eso mismo digo que lo importante es el planteamiento inicial. Si hablamos en clave de imposición, mal vamos. Es como decir, Ven a cenar a mi casa, que te voy a imponer mi cocina. ¿A que a nadie se le ocurría plantearlo en estos términos. Con la lengua ocurre igual.
¿Ustedes no lo tienen más fácil a la hora de adoptar hablantes respecto a la realidad euskaldun, o la dificultad del idioma es un mito?
Es un mito. Es como aquel chiste en el que le dice un portugués a un gallego que marcha a Alemania: ¡Qué listos son estos alemanes que ya de pequeños hablan alemán, con lo difícil que es el idioma! Desde ese punto de vista los niños euskaldunes deben ser listísimos porque con dos años ya hablan el idioma. Es una evidencia de que no hay lenguas más difíciles que otras, es más bien una cuestión de exposición a esas lenguas, y de cómo se enseñan, y de qué ámbitos existen para poder usarlas. Lo determinante es la percepción y el valor que le damos, y la relación afectiva que se establece.
Usted habla de niños, pero convendrá que el aprendizaje en edades adultas es más complejo…
Está claro que el catalán y el castellano son lenguas románicas y se parecen muchísimo, algo que no ocurre entre el castellano y el euskera. Pero nos podemos ir a otros contextos, como en Quebec, donde las dos lenguas en contacto son el inglés y el francés. Es una cuestión más bien de familiaridad con la lengua. Si a mí me familiarizan con una lengua y dispongo de producción cultural que pueda consumir y ámbitos de uso, igual lo que vemos como difícil no lo es tanto.
Lo cierto es que la motivación puede con todo…
Claro. Tiene que haber para ello unos recursos, una planificación, y una voluntad política.
Ahora que habla de política, ¿la manipulación política es la mayor agresión que han vivido lenguas como el euskera o el catalán?
El nacionalismo español lleva muchos años utilizando la cuestión lingüística de manera muy agresiva. En el caso catalán, ahora mismo, una parte importante de Aragón tiene el catalán como primera lengua y no tienen ningún derecho como catalanohablantes. Miremos lo que está ocurriendo en las Islas Baleares, donde se está arrinconando el catalán, supuestamente, para introducir el inglés, lo que ha generado una reacción social importantísima. En Valencia hay decenas de miles de menores que quieren estudiar en valenciano y no les dejan porque no está disponible.
¿Todos los inmigrantes que llegan a Catalunya acaban hablando catalán?
Al menos, una parte muy importante. El catalán tiene un poder de atracción muy fuerte desde hace muchos años, y no deja de ganar hablantes. Está presente a todas horas, en el café antes de la reunión, durante la reunión, después… Quien no participa de esos códigos se pierde muchas cosas. He de decir que mi primera lengua es el castellano, pero sé que el catalán quita etiquetas, la primera de ellas, la de inmigrante.
Habla del poder de atracción de la lengua, ¿pero cómo implantar el modelo de acogida lingüística con aquellas personas que no se sienten precisamente atraídos por ella?
No hay que olvidar que la primera imposición de todas es la del castellano. No se puede hablar de imposición en estos términos. Desde ese punto de vista, a mí me impusieron las matemáticas en la escuela. ¿Podría haber pasado por la escuela sin aprender matemáticas? Pues no, pero a mí, que no me gustaban las matemáticas, me las impusieron. Hablar en estos términos es viciar una discusión equivocada.
¿Hay que aprender la lengua porque hay que hacerlo, y ya está?
No es una cuestión arbitraria. Los términos de ese debate, si hablamos de imposición, hablamos de todas las imposiciones, y empecemos por hablar del castellano. Hay personas en Ceuta que ven negada la nacionalidad española por no saber español. Si hay un marco de imposición, desde luego que es previo. Nuestro punto de vista, en cualquier caso, no es crítico, también es propositivo.
¿A qué se refiere?
Es importante plantear la discusión en términos de ciudadanía, por tanto de derechos deberes, de reconocimiento y respeto, y de oportunidades.
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