Socialistas y populares revalidan por la mínima su vieja coalición

Voto de castigo a los grandes partidos y fuerte ascenso del xenófobo FPÖ

El País, R ICARDO ESTARRIOL Viena. Servicio especial, 30-09-2013
El Partido Socialista (SPÖ), con un 26,6% de los votos –el peor porcentaje desde la II Guerra Mundial–, podrá contar con 52 diputados. El Partido Popular (ÖVP), con un 24 % de los votos, enviará 47 diputados al parlamento. Una suma de 99 diputados que garantiza la mayoría absoluta pero que es inferior a los 108 escaños de la anterior cámara.

Mientras, el antiguo partido de Jörg Haider, el Partido de la Libertad (FPÖ), ha conseguido mejorar su posición. Hasta ahora disponían de 34 escaños y a partir de ahora tendrá 40 diputados en el Consejo Nacional. Los verdes tendrán dos diputados más (23) y dos nuevos partidos han conseguido entrar en la cámara legislativa: el nuevo partido del octogenario austroamericano Frank Stronach con 11 escaños y el partido de los Neos (liberal) con nueve escaños.

Esto significa que aritméticamente sería muy posible formar una coalición del bloque burgués de 98 o 97 diputados: ÖVP (47), FPÖ (40) con Stronach (11) o con los Neos (10). En teoría porque ya está claro que esta opción no es la de Michael Spindelegger, el presidente del Partido Popular.

Las mayorías absolutas de ambos partidos de la posguerra duraron varios decenios hasta 1986, concretamente hasta que un joven asistente de universidad de eficaz retórica llamado Jörg Haider rompió los moldes de un partido que casi nunca pasaba de un cinco o seis por ciento de los votos: el Partido de la Libertad. Aquel partido era un divertido cajón de sastre producto de la posguerra, con una mezcla de auténticos liberales, masones y simpatizantes de la extrema derecha.

Haider no era un neonazi, pero recurría a toda una colección de frases de doble sentido y equívocos de carácter populista con lo que se ganó las simpatías de electores con nostalgias de un pasado relacionado con el nazismo. Con estos temas consiguió el mismo porcentaje de votos (26,90%) que el Partido Popular. Actualmente el partido está dirigido por el populista vienés Christian Strache, que ha consolidado su posición de tercer partido. En su campaña electoral había recurrido a numerosos eslóganes de carácter más o menos xenófobo, como “ama a tu prójimo: para mí el prójimo son nuestros austriacos”, y a fotos de carácter narcisista y semierótico.

Después de que los respectivos jefes de los seis partidos se hubieran pronunciado con toda cautela ante las cámaras de la televisión el domingo por la noche era evidente que las negociaciones no serían largas. El canciller y jefe del Partido Socialista, Werner Faymann, rechazó públicamente de nuevo la invitación de Strache a levantar el permanente bloqueo socialista al FPÖ. Por su parte, el líder popular Spindelegger tuvo que hacer equilibrios lingüísticos para no comprometerse en nada. Quien no tuvo pelos en la lengua fue el jefe del Partido Popular en la poderosa región de la Baja Austria, Josep Pröll, quien declaró su preferencia por la actual coalición rojinegra, es decir entre los socialistas y los populares.

Resultó llamativo que el propio presidente de la República, Heinz Fischer, que en los próximos días y semanas tendrá que hacer consultas con todos los jefes de los partidos políticos, declarase anoche qué es lo que él espera de dichas consultas: una coalición de los dos grandes partidos.

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