Auge ultraderechista en Austria
Los socialdemócratas conservan el poder pero los ultras del FPÖ logran el 21,4% de votos
El Mundo, , 30-09-2013Austria es un país sin paro y con una de las rentas per cápita más potentes de Europa, pero existe en su electorado un fuerte voto protesta que engordó en las generales de ayer los resultados electorales de los ultranacionalistas y del voto antieuro. La incertidumbre que causa la crisis europea y los escándalos de corrupción han debilitado a los dos partidos mayoritarios, que consiguen por los pelos repetir una gran coalición que mantendrá la continuidad de la política europea de Viena.
El Partido Socialdemócrata Austriaco (SPÖ), dirigido por el canciller Werner Faymann, pierde un 2,9% de los votos en comparación con los comicios legislativos de 2007, pero con un total de 27,1% se mantiene como primera fuerza política. Su actual socio en la coalición gubernamental, el conservador Partido Popular (ÖVP), liderado por Michael Spindelegger, sigue en el segundo puesto, con el 23,8%, pero se deja también en el camino un 2,2% de los apoyos. Ambas formaciones anotan su peor resultado en unas elecciones nacionales, por lo que los auténticos vencedores han resultado los partidos pequeños, alguno ya no tan pequeño.
El ultranacionalista FPÖ de Heinz Christian Strache le pisa ya los talones al ÖVP, con un 21,4% de los votos y éxitos absolutos como el que consiguió ayer en el estado federado de Estiria, en el que fue el partido más votado. Este partido xenófobo y populista de derechas es el mismo que fue liderado por Jörg Haider y que llevó a la Comisión Europea a someter a sanciones a Austria cuando entró en el gobierno de Viena en 2000, como socio menor de una coalición con el popular ÖVP.
Fallecido Haider y con Strache a la cabeza, mantiene su perfil anti extranjeros, aunque ha encontrado unos insospechados aliados en los inmigrantes de origen serbio. En Austria viven unos 300.000 serbios, de los que aproximadamente el 40% ha obtenido ya su pasaporte austriaco y vota en estas elecciones. Desde que, en febrero de 2008, Austria reconociese la independencia de Kosovo, el FPÖ se las ha arreglado para canalizar la indignación de este grupo de votantes, de forma que entre sus filas se cuentan ya varios serbios, como Ivanka Drevak, de 28 años, que anoche festejaba el espectacular resultado electoral. «Él está en contra de los turcos y yo también», declaraba ante las cámaras de televisión, a las puertas de la sede del FPÖ de Viena, sin otro argumento que el de: «Yo tengo que trabajar para vivir, mientras que las mujeres turcas se quedan en sus casas, viviendo de las ayudas sociales».
Strache ha cuidado la campaña en este sentido y ha concedido una entrevista a la revista Kosmo, en la que cambió ligeramente el lema de su candidatura –«Ama a tu prójimo, que para mí son nuestros austriacos»– por un edulcorado «Ama a tu prójimo, que para mí son los inmigrantes bien integrados».
También ultranacionalista, pero con acento especial en el euroescepticismo, es el partido Team Stronach, de sólo un año de vida y propiedad de millonario Frank Stronach, de 82 años de edad y fundador de la empresa de material automovilístico Magna. Stronach propone una salida del euro, la reducción de intervenciones estatales y una amplia liberalización del mercado de puertas hacia adentro. Ayer se quedó lejos del 20% que propuso como objetivo cuando fundaba su partido, pero consiguió lo que muy pocos analistas hubieran firmado en 2012, un 5,8% de los votos, lo que le permite entrar en el Parlamento austriaco. Durante la campaña, ha convertido la deseada vuelta al chelín austriaco por la propuesta de «un euro diferente para cada uno de los países europeos», pero ha mantenido intacta su reivindicación de pena de muerte para los asesinos en serie y de una política de prevención para la «invasión de Austria por parte de China».
Stronach se ha presentado a debates de televisión con fajos de 200 dólares en los bolsillos que enarbolaba para hacerse valer frente a otros candidatos. «A ustedes les parecerán ridículas mis propuestas, pero yo soy independiente, por eso puedo decir libremente lo que pienso, y ustedes no lo son», se defendía.
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