Tribunales / Él sostiene que fue ella quien le provocó

«Al despertar tenía al taxista entre mis piernas»

Una colombiana acusa a un conductor de igual nacionalidad de abusar de ella al quedarse dormida en el vehículo

El Mundo, QUICO ALSEDO, 27-09-2013

«Cuando me desperté, él estaba con la bragueta abierta, yo seguía borracha, no sabía si había sido penetrada, estaba húmeda, no sé si él había eyaculado o no…». Lo declaró ayer, en la Audiencia Provincial de Madrid, una colombiana que acusa a un taxista, de igual nacionalidad, de violarla en el propio vehículo, un sábado por la noche de 2010. Al hombre le piden la Fiscalía y la acusación, respectivamente, siete y ocho años de cárcel por abusos sexuales.

«Yo estaba llorando en la calle y se ofreció a ayudarme, se acercó y me dijo que me llevaría a casa. Le pedí que me llevara a casa, accedí. Me dormí y, cuando me di cuenta, me desperté y él estaba entre mis piernas», explicó la mujer, Marisol J., que ha tenido que recibir asistencia psicológica «para no sentir que yo tenía la culpa»: narró que sufrió un intento de violación cuando tenía 10 años, y fue en ese único momento cuando, en el curso del juicio, se emocionó y lloró.

Los hechos habrían tenido lugar el 15 de agosto de 2010, cuando el taxista recogió a la ciudadana colombiana en el Paseo de la Castellana de Madrid, a la altura de Nuevos Ministerios, junto a la calle de Orense, en la que han proliferado los locales frecuentados por latinos. Según la mujer, ella estaba «muy borracha», llorando sentada en un bordillo «porque había discutido con una amiga» y, además, había perdido parte de su sueldo de 600 euros esa misma noche. La víctima se dedica a cuidar niños y limpiar casas, y a la comisión de los hechos no tenía permiso de residencia en España.

El taxista se paró al verla y, en la versión de la víctima, se montó en el asiento del copiloto «porque él era amistoso y parecía que me quería ayudar».

Aseguró el taxista, por su parte, que fue la mujer la que quiso practicar sexo con él, invitándole y diciéndole: «¿No quieres hacer algo conmigo?». Que ella empezó a subirse el vestido «y me decía que me animara… Al final le dije que vale. Después me dijo que la follara, me propuso hacer sexo oral, eyaculé en su mano y ella se lo puso en sus partes, me dijo que le excitaba mucho. Luego me pidió que la llevara a Puente de Vallecas, y eso hice».

¿Está seguro de que no eyaculó en el interior de ella?, se le preguntó. «Seguro, estoy casado y cuido estas cosas», ha respondido.

Según el taxista, después él le pagó 20 euros por el servicio sexual y ella, siempre según la versión de él, se quejó: «Me dijo que eso era una mierda».

La mujer afirmó que, cuando ella salió del taxi para huir aún borracha, él le quiso meter esos 20 euros en el bolso: «Pero me negué, le dije que yo no era ninguna vulgar prostituta».

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