Galicia : La menor que tramó la muerte de su novio irá tres años a un centro

Organizó junto a su madre en A Coruña el crimen del amante de ambas

La Voz de Galicia, Alberto Mahía, 26-09-2013

La menor, que tenía 15 años cuando sucedieron los hechos, mantenía una relación en secreto con el amante de su madre. Cuando esta se enteró de que el joven se veía con ambas, convenció a su hija de que lo mejor era matarlo, que no merecía otra cosa. Y se pusieron a tramar un plan. Convencieron a dos hombres – al exmarido de la mujer y a un chico que bebía los vientos por la cría – para que ejecutaran el crimen. Y lo hicieron el 12 de enero del 2012 en la plaza de la Cubela, en A Coruña. De dos puñaladas en el corazón.

La madre, junto a los autores materiales, fueron juzgados el pasado mes de junio. A ella la condenaron a 18 años de prisión por inducción al asesinato, mientras que a ellos se les impuso una pena menor, de 15 años. La hija, por la edad, fue procesada en el juzgado de menores esta semana. También por inducción al asesinato. La Fiscalía pedía para ella una pena de cinco años en régimen de internamiento cerrado y otros tantos en libertad vigilada. Pero a cambio de reconocer los hechos, la pena le quedó en tres años.

La adolescente, de origen colombiano, al igual que su madre y la víctima, ya había asumido la culpa en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial cuando intervino de testigo. No solo eso. Intentó exculpar a su madre, asegurando que todo el plan había sido obra de ella.

Entonces juró que lo urdió ella sola, buscó a las personas idóneas, le puso fecha, llevó a la víctima adonde ella quería y envió a dos hombres contra él. Ella dijo frente al jurado popular que condenó a su madre que no lo quería matar, solo que sufriera. Pero a uno de los sicarios se le fue la mano y le clavó a la víctima un cuchillo en el corazón.

Declaró que su intención no era la de matarlo, sino de darle un duro escarmiento. Porque matarlo «sería una venganza muy dulce para alguien como él, que no sentía nada por mí, ni por mi madre, ni por ninguna de las mujeres con las que estaba». Y si no era matarlo, ¿cuál era su propósito? Pues «darle una paliza, que sufriera lo máximo posible, y cuando se curase, volver a pegarle, y así siempre».

Dos días después, la cría se presentó en el velatorio para hacerle una foto al muerto, que envió a una de sus muchas amantes con este mensaje: «Ya te dije que si no era para mí, no sería para nadie».

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