El Papa denuncia el “dios dinero” y un desempleo que roba la dignidad
Francisco pide a los jóvenes que no se vendan a “los mercaderes de la muerte”
La Vanguardia, , 23-09-2013El Papa volvió a mostrar ayer su capacidad de empatía. Francisco colmó con creces las expectativas de las más de 20.000 personas que fueron a escucharle a una céntrica plaza de Cagliari, la capital de Cerdeña. Jorge Mario Bergoglio quiso que su primer acto en la isla, muy golpeada por la crisis, fuera con desempleados y empresarios en dificultades, a quienes pidió coraje y trató de consolar hablándoles de la experiencia de su infancia, en Argentina, como hijo de inmigrantes que sufrieron la Gran Depresión.
Nada más aterrizar, en el mismo aeropuerto, el Sumo Pontífice tuvo el gesto de pasar lentamente, a bordo del sencillo vehículo en que viajaba, frente a un centro de internamiento de inmigrantes que solicitan asilo. Francisco saludó desde la ventanilla, y los extranjeros, la mayoría musulmanes, le aplaudieron.
En la plaza, Francisco asistió al testimonio de un joven parado. El Papa se conmovió y decidió no leer las cuartillas que tenía preparadas. Optó por su fórmula preferida, la de improvisar un discurso. Se valió Bergoglio de su memoria personal y dijo: “Es una realidad que conozco bien por la experiencia que tuve en Argentina. Yo no la conocí, pero mi familia sí: mi padre, joven, se fue a Argentina lleno de ilusiones para hacer las Américas. Y sufrió la terrible crisis de los años treinta. ¡Lo perdieron todo! ¡No había trabajo! Oí hablar de eso en casa, durante mi infancia”.
Cuando el Papa pidió coraje, lo hizo con modestia. Insistió en que no quería que sonara como una pura formalidad. “Que no sea sólo una sonrisa de empleado cordial, de un empleado de la Iglesia que viene y dice ¡coraje! –argumentó–. ¡No! ¡Esto no lo quiero! Yo querría que este coraje viniera de entro y me empuje a hacerlo como pastor, como hombre. Debemos afrontar este desafío histórico con solidaridad e inteligencia entre todos, entre vosotros y también entre nosotros”.
Francisco explicó: “Dios ha querido que en el centro del mundo no haya un ídolo, sino el hombre, el hombre y la mujer, que lleven adelante el mundo, con su propio trabajo”. Lamentó que, “en este sistema sin ética”, el foco de las prioridades sea el “dios dinero” y que, como consecuencia, sufran los dos extremos de la sociedad, los viejos y los jóvenes. El Papa alertó de que un mundo en el que dos generaciones carezcan de trabajo “¡porque ellos no tienen dignidad!” “Es difícil tener dignidad sin trabajar –concluyó Francisco–. Este es vuestro sufrimiento. Esta es la plegaria que desde allá detrás gritabais: trabajo, trabajo, trabajo”.
La jornada papal fue intensa. Francisco presidió la misa en el santuario de Nuestra Señora de Bonaria, patrona de la isla, y confortó a muchos enfermos. Por la tarde Francisco celebró un encuentro con jóvenes. Inspirado en una lectura del Evangelio –el episodio de la pesca fallida en el lago de Galilea–, el Sumo Pontífice habló de la experiencia del fracaso, que nunca debe desmoralizar a los cristianos ni a los jóvenes en particular. Luego hizo una alusión tácita, pero enérgica, al consumo de drogas. Explicó que cuando un joven no tiene alegría y pierde la esperanza, puede ir a buscarla al lugar equivocado. “Ya lo sabéis, esos mercaderes de la muerte, esos que venden muerte, te ofrecen un camino cuando estáis tristes, sin esperanza (…) –les advirtió–. ¡Por favor, no vendáis vuestra juventud a esos que venden muerte! Ya me entendéis de qué estoy hablando”.
(Puede haber caducado)